YA HAY ACUERDO:
¿Qué viene ahora?
Número 2 – Mayo de 2017
Colegio Americano de Cali
Iglesia Presbiteriana Cumberland
RECTORA
Mg. Gloria Adriana Ordóñez
COORDINADORA ÁREA DE FILOSOFÍA
Esp. Francy Estella Ríos Chagüendo
COORDINADORES SEMILLERO SPEIRO
Lic. Heyman Danilo Ortiz Magaña
Esp. Francy Estella Ríos Chagüendo
EDICIÓN Y REDACCIÓN
Lic. Nidia Isabel Hernández Viera
Lic. Heyman Danilo Ortiz Magaña
Esp. Francy Estella Ríos Chagüendo
IMAGEN DE PORTADA
Estudiante Oscar Fabio Mendoza Barona (5°A)
DISEÑO Y DIAGRAMACIÓN
Tatiana Muñoz
Revista anual
Fecha de inicio: 2016
INTEGRANTES
DEL SEMILLERO
Nadia Bejarano Sánchez (2016-2017)
Laura Correa Téllez (2015-2017)
Juan Felipe Herrera Casas (2015-2016)
Jadiye Issa Escobar (2016-2017)
Natalia Maa Olaya (2015-2017)
Jonathan Moyano Viáfara (2016-2017)
Manuel Esteban Palacios Sinisterra (2015-2017)
Ashly Paz Espitia (2015-2017)
Julieta Pérez Vivas (2015-2017)
Camilo Josué Puentes - Egresado (2015-2016)
Valeria Ramírez Licona - Egresada (2015-2016)
Alejandro Tapiero Triana (2015-2016)
Sanago de Cali, Mayo de 2017
Prohibida la reproducción total o parcial de esta publicación, por cualquier medio sin la autorización
previa, expresa y escrita del editor.
IMPRESO EN SANTIAGO DE CALI, COLOMBIA
EDITORIAL
Lic. HEYMAN ORTIZ
Licenciado en Filosoa –Universidad del Valle.
Maestro de Filosoa de a y Metodología de
la Invesgación; Coordinador Semillero Speiro del
Colegio Americano de Cali
“Speiro” es la revista liderada por el Comité de Filosofía del Colegio Americano de Cali,
publica la producción intelectual de los estudiantes que pertenecen al semillero de filoso-
fía que lleva el mismo nombre. Uno de los objetivos centrales del semillero es promover
la investigación con conciencia del contexto actual del adolescente, preocupados por la
formación de seres analíticos, propositivos y ejecutivos, con una pedagogía que se centra
en los ejes espiritual y de pensamiento y lenguaje, fomentando un acercamiento del
estudiante al aprendizaje no sólo desde el hacer sino principalmente desde el ser. Por
ello, a los docentes de la Institución nos complace tener como meta perfectible hacer de
la educación una experiencia placentera y constructiva a partir de la interacción mutua
- maestro/discípulo.
El comité editorial extiende sus agradecimientos a la rectora, Mg. Gloria Adriana Ordó-
ñez, por la motivación al emprendimiento; a la directora administrativa, Alexandra Yan-
di Delgado, por su valiosa gestión con la “Tómbola Filosófica” y a los padres de familia por
su colaboración con la misma; a las diversas coordinaciones de la institución – de Sec-
ción, Capellanía, Académica General, Investigación y de Proyectos , por su constante
acompañamiento y seguimiento en el desarrollo de los proyectos del Comité de Filosofía;
a las empresas Majito inc., Pulpaza y Cafetería Pan & Vida, por su patrocinio; al maestro
Nilson Cruz, por su apoyo en la resolución de dificultades durante su coordinación de
área; a los maestros de Primera Infancia, Primaria y Secundaria que, han realizado un
excelente acompañamiento a los procesos académicos que propenden al mejoramiento
de la investigación, frutos reflejados en las reuniones del semillero; a los estudiantes que
son integrantes de este grupo investigativo, por su aporte al conocimiento a través de la
indagación; a las maestras de Arte, Ena Navarro y Ángela Hurtado, por el trabajo man-
comunado para la realización y selección de los diagramas de los estudiantes, contenidos
en cada artículo de la revista; asimismo agradecemos a cada uno de los estudiantes que
realizaron las ilustraciones. Finalmente, al Todopoderoso pues sin su presencia nada de
esto sería posible, que el Señor Jesucristo siga iluminando esta comunidad educativa y
su invaluable labor.
Los jóvenes también somos ciudadanos..............................................5
Por: Valeria Ramírez Licona
La paz: proceso de voluntad...............................................................................................7
Por: Julieta Pérez Vivas
Entre la reparación y el perdón: el caso de la justicia transicional.....................................10
Por: Laura Correa Téllez
Paz: un precio alto para el gusto del pueblo......................................................................13
Por: Juan Felipe Herrera Casas
La “paz”… ¿Es real para los jóvenes?...............................................................................14
Por: Manuel Esteban Palacios Sinisterra
Humanidad Inhumana........................................................................................................18
Por: Valeria Ramírez Licona
¿Qué hábitos y prácticas no permiten que estemos en una sociedad en posconicto?...21
Por: Elías Andrés Gutiérrez Madriñán
Contenido
PRESENTACIÓN
PONENCIAS PRESENTADAS EN FOROS
PRODUCTOS ACADÉMICOS DE LAS CLASES DE FILOSOFÍA
FILOSOFÍA CON NIÑOS NIÑAS Y ADOLESCENTES –FcNNA
JUGUEMOS A PENSAR
Feminismo: un tabú colombiano......................................................................................23
Por: Ashly Paz Espitia
¿Limita el lenguaje nuestro conocimiento?......................................................................27
Por: Ashly Paz Espitia y Camilo Josué Puentes
¿La felicidad, un equilibrio entre lo material y o espiritual?.............................................28
Por: Natalia Rosero Cano
¿Es la felicidad un equilibrio entre lo material y lo espiritual?.........................................29
Por: Nathalia Bejarano Gil
¿Necesita la losofía de la ciencia para poder tener certeza de sus postulados?..........31
Por: Valentina Pineda
5
23
28
33
54
Filosofandamos: una experiencia de aprendizaje más allá del cuaderno....................33
Por: Francy Estella Ríos Chagüendo
Sopas de Letras...........................................................................................................37
Filosograma.................................................................................................................38
Sudokiemos.................................................................................................................39
Los jóvenes también
Somos ciudadanos
iLUSTRACiÓN: MARiA JOSÉ CASTAÑO
CASTiLLO - GRADO NOVENO D
Pág.
5
POR: VALERiA RAMíREz
LiCONA
EGRESADA 2015-2016.
Siendo el conflic-
to armado con las
Fuerzas Armadas
Revolucionarias de
Colombia –FARC–,
una problemática
grave a lo largo de
la historia de Co-
lombia, el que se
ejecute un acuerdo
de paz con este grupo
al margen de la ley,
es un paso hacia
adelante para los
muchos que se
han dado hacia
atrás. El hecho
que todas esas
personas se hayan reunido para
establecer –nada más– que el
futuro de nuestro país, hace que
a muchos se nos ponga la piel
de gallina, provocando escepti-
cismo en el pueblo colombiano
porque este acuerdo genera mi-
llones de preguntas y comenta-
rios que muchas veces terminan
aglomerándose en nuestras ca-
bezas, dando un efecto nocivo
para nosotros mismos. No por
tener dudas ni mucho menos,
sino por no expresarlas, por de-
jarlas ahí, creando una brecha
más grand e entre nosotros y la
muy anhelada “paz”. Con seguri-
dad, si todos esos “¿Y si…?”, esos
“¿por qué…?” y todas nuestras
opiniones se materializaran, se
completaría otra parte del pro-
ceso, una muy importante que
muchos han obviado, es decir, la
participación.
Debemos transformar aque-
llo que Jaime Garzón de forma
jocosa criticaba, es decir, que el
pueblo colom
- biano buscaba
siempre una voz que los repre-
sentará en lugar de hablar por sí
mismo (Carlos Alberto Barbosa,
1997). Dada esta crítica que vie-
ne muy a lugar, el pueblo colom-
biano debe dar ideas y no quejas,
críticas que construyan y no que
desintegren más nuestra comu-
nidad. Puede que a muchos no
les interese, pero aquellos que no
hablan por sí mismos o simple-
mente se quedan callados, no
saben lo que están perdiendo: el
voto, sus derechos, el ser ciuda-
dano… están perdiendo su voz
sin ni siquiera usarla.
Aquellos que sólo se mofan
por ser neutrales, cuando en rea-
lidad solo se alejan de la situación
y procuran ignorarla porque apa-
rentemente no les ha afectado,
podríamos decir que se encuen-
tran en el grupo al que los griegos
llamaban “Idiotes”, en castellano
idiotas, y que en el texto Teoría
de la Democracia de Giovanni
Sartori se describe como “un no
ciudadano y, en conse
-
cuencia, un hombre vul-
gar, ignorante y sin valor, que
solo se interesaba por sí mismo”
(1988, pp., 352-353), es decir, el
idiota era el término que repre-
sentaba a aquellos quienes no
participaban en sus sociedades.
Eso, es en síntesis, lo que quere-
mos evitar quienes hemos escri-
to los artículos que encontrarán
en esta revista, queremos evitar
ser llamados “no ciudadanos”
y por el contrario, aspiramos a
expresarnos ante este proceso y
acuerdo de paz que ha sido tras-
cendental para la historia de Co-
lombia. Somos jóvenes y por ello,
nos sentimos en la necesidad y
obligación de opinar, argumentar
y proponer frente a este hecho
determinante que se ha dado en
este país que estamos heredan-
do y por ser herencia, debemos
cuidarlo y hacer algo mejor de él.
Muchas veces se ha escucha-
do que los jóvenes somos el futu-
ro de nuestro país, sin embargo,
quiero traer a ustedes unas pa-
labras que escuché en uno
de los foros de filosofía
en el Colegio Claret, que
Los jóvenes también
Somos ciudadanos
Referencias
Carlos Alberto Barbosa, (1997). Jaime Garzón - Conferencia en Cali, 1997 (completa). [Video] available at: hps://www.youtube.com/
watch?v=uj4c4pholwy [accessed 12 feb. 2016].
Sartori, G. (1988). Teoría de la democracia. 1st ed. Madrid: Alianza Editorial.
Pág.
6
ciertamente calaron en mí: “Los
jóvenes no son sólo el futuro, son
el presente” porque según aquel
expositor, se es parte del ahora
porque la “paz” es ahora, no ma-
ñana. Por ello, no nos limitamos
a quejarnos ni a justificarnos, sino
a dar nuestros puntos de vista,
al igual que una opinión bien ar-
gumentada; generamos contro-
versia y lo que muchos llaman
jocosamente “Actitud filosófica”
que la confunden con “actitud
de rebeldía sin causa”. Eso no es
cierto, tenemos muchas causas y
la que hoy nos atañe, es una gran
causa.
Es así como a lo largo de la re-
vista encontrarán ideas e impre-
siones de jóvenes, quienes quie-
ren aportar en este arduo proceso
que aún no acaba porque, si bien
es cierto que ya se ha firmado
el acuerdo –por segunda vez,
siendo ésta la vencida–, ahora se
viene la aplicación. Entonces, el
proceso continúa.
Por otro lado, no te
preocupes si sientes que
algo no encaja con la te-
mática de la paz, porque no
es sólo acerca de ella, sino so-
bre cómo nosotros, los jóvenes
o cualquier persona, pueda
cambiar el mundo de al-
guien con fundamentos y
argumentos que han surgi-
do desde nuestra experiencia,
observación y documentación
del contexto.
Les invito para que lean SPEI-
RO, no como una asignación
académica, aunque para muchos
lo será, sino como una forma de
expresión, para que más ade-
lante ustedes puedan hacer
parte de este movimiento de
interacción y respeto por la
diversidad de ideas, sin alejar-
se de la realidad o quedándose
sólo en teorías que se alejan de
ella. Lean Speiro como deseen,
iniciando con el artículo final o el
de la mitad, de arriba para aba-
jo o de atrás para adelante, em-
pezando en la página 10 o en la
15, no importa –incluso pueden
leer esto al final- . Sólo trata de
visualizarla como algo más allá
de papel y letras impresas, debes
verla como la expresión de los es-
tudiantes del Colegio Americano
ante problemáticas actuales. Sí,
porque al igual que tú, tenemos
voz en el proceso y también voto
en el progreso de nuestro país, a
través de nuestras
opiniones y accio-
nes. ¿Y qué más da?, también
en lo que sucede en el resto del
mundo.
Para finalizar, quiero incitarlos a
tomar la paz como una tarea de
cada uno, a verla como un deber
propio que puede cometerse por
medio de los “actos de paz” que
empiezan desde el respeto a la
diferencia y la equidad hasta el
ser buen ciudadano. Todo esto es
la respuesta a lo que en un país
distinto buscamos, puesto que
la paz no inició en Cuba, sino en
nosotros mismos.
Gracias a ustedes por su aten-
ción y recuerden que esta es una
revista de jóvenes para todo el que
desee leerla.
LA PAZ:
iLUSTRACiÓN: MARíA JOSÉ CASTAÑO CASTiLLO - GRADO NOVENO D
* La primera fase del Proceso fue
la exploratoria. En ella se estable-
cieron las condiciones y se rmó el
Acuerdo general para la termina-
ción del conicto y la construcción
de una paz estable y duradera” por
ambas partes.
* La segunda fase fue el n del con-
icto. Con esta fase se dio lo vivido
en La Habana Cuba en donde se
esperaba rmar el Acuerdo Final
y se generaron las conversaciones
bajo unos parámetros en los que
“Nada estaba acordado hasta que
todo estuviera acordado”. Se plan
-
teó que no habría despejes de terri-
torio o cese de operaciones militan-
tes hasta que se llegara al Acuerdo
Final que se supone pondría n al
conicto.
* La tercera fase se tuló Construc
-
ción de Paz. En ella, se dependía de
la parcipación colecva de los go
-
biernos nacionales y municipales, el
sector público y privado, la iglesia y
la academia, organizaciones, comu
-
nidades y sobre todo, los ciu-
dadanos.
Proceso de voluntad
Pág.
7
POR: JULiETA PÉREz ViVAS
GRADO 10°B.
Para empezar a hablar sobre la paz
se debe tener presente que este
concepto proviene de latín
“pax”
que significa un periodo de estabi-
lidad o sin guerra entre las nacio-
nes y ésta vinculada con el verbo
“pacisci”
que expresa “acordar” o
“hacer un trato” (González Insua,
2009). Lo anterior para aducir
que, muchas veces las personas
mencionan repetitivamente con
-
ceptos de los cuales conocen poco
o nada y por ende, su profundidad
queda reducida a la subjetividad.
Tal vez, eso allá pasado o esté pa-
sando con la paz territorial de la
que tanto se ha venido hablando
en Colombia los últimos años. Para
muchas personas hablar de paz ha
significado generar otra guerra en
torno a las diferencias de perspec
-
tivas sobre la misma, una guerra
fría que ha conllevado a polarizar
dichas diferencias a tal punto que
se han vuelto irreconciliables. En
esa situación ha estado Colombia,
en un llamado “tire y afloje” de
opiniones extremistas que tal vez
han dificultado culminar el acuer-
do más cercano para erradicar el
conflicto más extenso de la histo-
ria de este país, el de las Fuerzas
Armadas Revolucionarias de Co-
lombia – Ejército del Pueblo, cono-
cidas como FARC-EP. Por ello, es
preciso conocer y tener en cuen-
ta el recorrido histórico que se ha
tenido en el proceso de paz para
no caer en actitudes de ignoran-
cia, es decir, “no es preciso que te
informes de la ignorancia en que
viven el animal y el hombre; debes
tener igualmente la voluntad de la
ignorancia y aprenderla” (Nietzs-
che, pp., 413). En este caso, se nos
plantea que como ciudadanos la
ignorancia o desconocimiento del
proceso, no nos hace ciudadanos
sino que nos convierte en agentes
pasivos y manipulables. La igno-
rancia como principio de raciona-
lidad planteado por Sócrates, se
basa en el apetito hacia el querer
conocer la verdad y no a obviarla.
Dado lo anterior, los ciudadanos
colombianos o los que realmente
se consideren ciudadanos y que
posean apetito de conocimiento,
deben informarse y reconocer las
fases que se dieron con el proceso
de paz y por el cual Juan Manuel
Santos fue galardonado con el pre-
mio Nobel de La Paz el pasado 07
de octubre de 2016, para algunos
merecido y para otros no aunque
esto no es relevante a la presente
cuestión , y de qué manera estos
acuerdos en la Habana aportan las
bases necesarias para la construc-
ción y transformación de un nue-
vo país. Haciendo hincapié en que,
con el acuerdo de paz no se está
firmando la solución a todos los
problemas que afectan la tranqui-
lidad de los colombianos, se está
firmando la dejación de armas de
un conflicto armado que lleva más
de cinco décadas.
LA PAZ:
Proceso de voluntad
iLUSTRACiÓN: STEBAN MAURiCiO
RÁMiREz VÉLEz - GRADO SEXTO B
Pág.
8
Dentro de estas
fases, se dieron tres
acuerdos fundamentales
para la construcción de la paz
y la consolidación de ésta.
El primero con respecto al
Desarrollo Agrario Integral
que busca:
Garantizar el acceso y uso
de tierras, a su vez prote-
giendo las zonas de reserva.
Crear programas de desarrollo
con enfoque territorial.
Infraestructura y adecuación de
tierras.
Desarrollo social con el fin de erra-
dicar la pobreza.
Estímulo a la producción agro-
pecuaria por medio de asistencia
técnica, subsidios, créditos y gene-
ración de ingresos.
Formalización laboral.
Al reconstruir las regiones más
afectadas por el conflicto por me-
dio de planes de desarrollo social,
productividad, formalización de
la pequeña y mediana propiedad,
el uso de una jurisdicción agra-
ria que garantice los derechos de
los campesinos sobre su territorio,
prestándoles seguridad alimentaria
y nutricional, se está combatien-
do la pobreza extrema y de esta
manera, expandiendo la paz a las
víctimas del conflicto armado.
El segundo acuerdo, menciona la
participación política de la oposi-
ción tras firmar el Acuerdo Final, se
propone en este aparte:
Derechos y garantías para el
ejercicio de la oposición po
-
lítica.
Mecanismos de participación ciu-
dadana.
Promover mayor participación de
la población más vulnerable, ga-
rantizándoles a su vez seguridad.
Las guerrillas se originan con el fin
de ejercer política mediante las
armas, al verse “imposibilitados”
para ejercerla de otra manera más
pacífica, por lo cual este acuerdo es
uno de los más importantes pues-
to que, sin la participación legal y
legítima de la oposición, ¿De qué
serviría el proceso de paz? Hay que
garantizarles que mediante los pa-
rámetros legales sí se pueden ejer-
cer y dar a conocer ideologías por
medio de nuevos partidos políticos,
las regiones más afectadas tendrán
temporalmente representantes a
la Cámara con reglas especiales,
medidas para promover el voto y
como pilar fundamental, un “sis-
tema integral de seguridad para el
ejercicio de la Política”. Todo esto
con el mismo fin, que no se vuel-
van a usar las armas para promo-
ver causas políticas.
Con respecto a la erradicación de
las drogas ilícitas, surge el tercer
acuerdo que garantiza:
Programas de sustitución y recu-
peración de las áreas afectadas por
estos cultivos.
Programas de prevención del
consumo.
Una solución a la producción y
comercialización de narcóticos.
Es sumamente importante la sus-
titución de las áreas afectadas por
cultivos usados en el narcotráfico
dado que, en conjunto con el pri-
mer acuerdo deben garantizarles
a las víctimas de los campos la
optimización de sus recursos su-
perando las condiciones de pobre-
za. Por otro lado, se busca llevar a
cabo un programa de desminado
para lograr eficacia y éxito en los
diferentes acuerdos y propuestas.
Las cabezas negociantes de las
FARC-EP se comprometieron a
brindar información que facilite
estos procesos.
Como añadidura, se hace ahínco
en el marco jurídico que se verá
implementado tras la firma del
acuerdo final, es decir, el que ya
debe estar en funcionamiento.
Se contemplará una estrategia de
“Justicia Transicional” para velar
por la reintegración de los excom-
LA PAZ:
Proceso de voluntad
Bibliografía
Boutot, Alan. (1991). ¿Qué sé? – Heidegger.xico. Publicaciones Cruz S.A.
González Insua, G. (2009). Emología de la paz. Emología. Retrieved 8 December 2016, from hps://emologia.wordpress.com/2006/11/20/paz/
Nietzsche, F. (2016). La Voluntad de Poder. 1st ed. México: Edaf.
Panikkar, R. (1993). Paz y desarme cultural. 1st ed. Santander: Sal Terrae.
Referencias
Una
comunidad tiene paz cuan
-
do está integrada en un orden
interno y externo que permite
la realización ontonómica
de todos sus componen
-
tes” (Panikkar, 1993,
pp. 137)
Pág.
9
Raimon-panikkar.org. (2016). panikkar - obras. [online] Available at: hp://www.raimon-panikkar.org/spagnolo/gloss-ontonomia.html [Acces-
sed 8 Dec. 2016].
batientes, sin
dejar de lado la
violación de derechos
de los que muchos miem-
bros están acusados. Siendo así,
¿De qué manera se evitará la
impunidad? Lo crucial de estas
implementaciones es –más allá
de los procesos penales–, es des-
cubrir qué sucedió y debido a qué,
por medio de la reconstrucción de
la verdad que desde la mirada fi-
losófica de Heidegger deviene de
la libertad, es decir, es esencia de
ésta (Boutot, 1991, pp. 42) y, en
esta instancia poder reparar
víctimas.
Para quienes se oponen a
este acuerdo, es irracional
tener que ofrecerle ga-
rantías a la guerrilla. Sin
embargo, retomando el
comienzo de este escrito, se
debe mencionar que la paz
se logra con acuer-
dos y en
los acuerdos
nadie debe perder
sino que, se trata de un gana-
gana de las partes tratantes. En di-
chos acuerdos nadie debería estar
por fuera, nadie puede ganar más
que el otro, debe darse un punto
de equilibrio que permita afianzar
los lazos que se han cortado por las
diferencias políticas, porque “una
comunidad tiene paz cuando está
integrada en un orden interno y
externo que permite la realización
ontonómica de todos sus compo-
nentes” (Panikkar, 1993, pp. 137),
es decir, todas las partes incluidas
en el conflicto –que para sorpresa
y negación de muchos, son todos
los colombianos– deben estar en
armonía, desde su subjetividad y
particularidad unirse a la colectivi-
dad sin querer decir que esto im-
plique quedarse callados o aceptar
sin argumentos. Por el contrario,
significa que valoren y analicen los
diversos puntos de vista desde sí
mismos sin dar lugar a manipula-
ciones que les dejen en ignorancia
profunda.
De ese modo y para no caer en la
ignorancia por imposición o pa-
sividad sino, en la voluntad de la
ignorancia presentada por Nietzs-
che (1844-1900), se debe tener
presente que la paz no se logra
en la homogeneidad sino en
la diferencia de opiniones
en la voluntad de la ig-
norancia se encuentra
el ansia por saber y en
este caso se desea saber
aquella verdad oculta
que se quiere reconstruir
o mejor, descubrir. Obte-
niendo de esa manera, la liber-
tad de consciencia para muchos y
la tranquilidad para otros.
Entre la reparación y el perdón: el caso
de la justicia transicional
iLUSTRACiÓN: ESTEBAN OREJUELA MURCiA
- GRADO QUiNTO D
Pág.
10
POR: LAURA CORREA TÉLLEz
GRADO 11°A.
Desde hace más de cincuenta
años, Colombia ha padecido un
conflicto interno. Muchos gobier-
nos le hicieron frente de una u otra
manera e intentaron finalizarlo, la
mayoría de ellos buscaron firmar
procesos de paz, que por diversos
procedimientos que no se ajustaban
a las normas de un Estado de de-
recho, entre ellos el debido proceso,
no llegaron ni siquiera a plantearse
de una manera formal, algo que
llamaríamos “intentos de diálogo”,
entre estos infortunados periodos
tenemos: 1953, 1958 - 1974, 1982,
1991, 1999, 2001, 2010, 2012.
Por otra parte, es preciso señalar que
después de tantas luchas y sacrifi
-
cios, victimas, destrucción de pue-
blos, en fin, el pueblo colombiano
puede decir que el año 2016 pasará
a la historia como “el año de la paz”.
Es así como el día 23 de marzo de
2016 se logra concretar el tratado
de paz con las Fuerzas Armadas
Revolucionarias de Colombia- Ejér-
cito del Pueblo (FARC-EP), luego
de cuatro largos años de diálogos,
discusiones y propuestas de lado y
lado entre nuestro gobierno y el
secretariado de las FARC-EP en la
ciudad de la Habana en la isla de
Cuba. Dicho sea de paso, logro del
gobierno del señor presidente Juan
Manuel Santos, en su segundo pe-
riodo de mandato, y que dio lugar a
ser el ganador del premio Nobel de
paz en el presente 2016.
Alimentándose la ilusión de un
pueblo que ha sufrido los estragos
de la guerra durante más de cin
-
cuenta años, llegando a generar
nuevas herramientas de solución a
los conflictos. Dentro de las cuales
cabe destacar como preponderante
“la justicia transicional”. Concepto
que se define como el derecho que
tienen las víctimas de un conflicto
armado en los casos en que se ena-
jenen masivamente los derechos
humanos de éstos. Donde algunas
de las prioridades son conocer la
verdad de los hechos considerados
delitos (principalmente los de lesa
humanidad) y por consiguiente re-
cibir de parte de los responsables las
debidas reparaciones a las víctimas.
En este sentido es pertinente for
-
mular una pregunta que nos per-
mita abordar la problemáti-
ca central del presente trabajo: ¿Por
qué es importante un proceso de
justicia transicional y no de justicia
ordinaria en el post conflicto co-
lombiano? Para dar respuesta se
analizarán dos aspectos, primero la
pertinencia de la justicia transicional
y segundo sus virtudes. Frente al
primer aspecto observaremos más
adelante que la justicia transicional
es más significativa y efectiva en un
contexto en el que se ven grandes
índices de violencia. En vista de los
conflictos armados que se han pre-
sentado a través de estos últimos
años en diversos países -en donde
Colombia no es la excepción- en
esos contextos se han visto aboca-
dos, en primera instancia, a aunar
esfuerzos con miras a buscar una
adecuada reparación de las vícti-
mas. Se pretende, en segunda ins-
tancia, realizar una comparación de
las relaciones y divergencias entre las
Entre la reparación y el perdón: el
caso de la justicia transicional
Pág.
11
¿Por qué es
importante un proce
-
so de justicia transicio
-
nal y no de justicia ordi
-
naria en el post conicto
colombiano?
mismas. Frente
al segundo aspecto, se
mostrarán algunas virtu-
des de la justicia transicional
y cómo éstas favorecen el
orientarnos hacia el tan an-
helado camino que condu-
ce al logro de la paz. Final-
mente, se buscará concluir
que la justicia transicional es
un elemento fundamental en la
consolidación de un proceso de paz.
La justicia transicional es una herra
-
mienta que como se mencionó an-
teriormente busca la reparación de
las víctimas de conflictos de mayor
índole, como violaciones del dere-
cho a la vida y la integridad física.
Esto, a partir de cuatro mecanis-
mos fundamentales que permi-
tirían un buen proceso: En primer
lugar, desarrollar las denominadas
comisiones de la verdad, las cuales
le permite a los damnificados co-
nocer información relevante de los
hechos. Esto se obtiene mediante
las intervenciones de los victimarios
que decidan confesar y narrar cua-
les fueron las acciones ilícitas que
realizaron en cada caso, de esa ma-
nera es posible comparar las pers-
pectivas de cada uno y acercarse
poco a poco a un gran fragmento
de la verdad. En segundo lugar, se
encuentran los juicios que se pue-
dan adelantar a través de tribunales
domésticos, que se basan en buscar
y esclarecer los casos de violencia
y la forma en que se debe llevar a
cabo la consiguiente reparación de
los afectados en todo este periodo
de conflicto. Luego, se ubi
-
can los programas masivos de re-
paración, que tienen el propósito de
restaurar sus pérdidas y fomentar
la confianza cívica de la mayoría, si
es posible. Por último, tenemos las
garantías de no repetición de actos
guerreristas e ilegales, que consisten
en el compromiso de olvido total
por parte de los desmovilizados de
volver a realizarlos, y dejar de agre-
dir ciudadanos inocentes como se
hizo en el pasado.
Fue el mismo presidente Juan Ma
-
nuel Santos quien a través de los
medios reportó que sí iba a haber
condenas ejemplares para los mi-
litantes de la guerrilla de las FARC-
EP y por el contrario que no habría
lugar para la impunidad de los crí-
menes atroces que cometieron esos
militantes. Puesto que, una de las
principales prioridades del proceso
de paz propuesto consistía en que
las víctimas pudiesen ver castigados
a los autores de los hechos por el
poder punitivo y se
les efectuase la debida res
-
tauración como una medida
que tendiese a reconocer y
hacer respetar sus derechos.
Por consiguiente, algunos
de los negociadores del gru-
po armado mencionado con
anterioridad han expresado en
repetidas ocasiones que éstos no
pagarán ni un solo día en la cárcel,
sosteniendo además que “la gran
mayoría de los comandantes de
la guerrilla de las FARC-EP quieren
la paz para Colombia”, afirmación
de Iván Márquez, negociador de las
FARC-EP en la Habana. Ante esta
situación, el procurador general el
señor Alejandro Ordoñez mani-
festó que se diseñarían estrategias
para que las FARC no cumplieran
su condena en prisión, la propuesta
por el presidente Santos, sino que
se realizara trabajo comunitario por
parte de estos milicianos.
Por otro lado, vale la pena men
-
cionar que los procesos de justicia
ordinaria son muy dispendiosos y
no siempre van encaminados al
sendero de paz que se espera. És-
tos buscan esencialmente castigar a
los autores de actos delictivos, ac-
tos que llevaron a que el conflicto
armado se perpetuara por más de
medio siglo. Teniendo como conse-
cuencia, que bajo ese concepto de
justicia ordinaria, los victimarios ten-
drían que pagar por sus crímenes
aproximadamente sesenta años de
prisión. Probablemente, eso sea lo
que esperan las víctimas del conflic-
to; sin embargo, no es el modelo de
Referencias
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Entre la reparación y el perdón: el
caso de la justicia transicional
iLUSTRACiÓN: JUAN FERNANDO
VELASTEGUi SÁNCHEz
- GRADO TERCERO D
Pág.
12
paz ni la visión de Esta-
do que se busca para el país,
dado que seguirían predominan-
do las diferencias, el odio y el rencor,
lo que impediría que se genere una
verdadera confianza ciudadana y la
búsqueda de la equidad de condi-
ciones que requiere una real solu-
ción de nuestro conflicto histórico.
Asimismo, hay que reconocer que
los desmovilizados también son
víctimas, puesto que
ellos también han su
-
frido más de 50 años
de injusticias, en don-
de el Estado bien o
mal los ha agredido
por diversas razones,
muchas de ellas polí-
ticas y sociales. Si bien
los agresores se alzaron
en armas como solu-
ción a una que otra
problemática social, la
principal de ellas la co-
rrupción en la política
colombiana, en mu-
chas ocasiones habían
ofensivas en donde se
agredieron a seres hu-
manos por el color de
su bandera política y no
por su ideología en sí. Por
otro lado, mencionaremos
que el nacimiento de la guerrilla co
-
lombiana, responde a un contexto
específico en donde los derechos de
los campesinos estaban siendo vul-
nerados, lo cual conllevo a la forma-
ción de los actuales grupos armados
en nuestro país.
En síntesis, se señalaron los cua
-
tro mecanismos usados para que
la justicia transicional realmente
pueda brindar la oportunidad de
intentar realizar las reparaciones ne-
cesarias que merecen las víctimas
del conflicto armado; luego, presen-
tamos la aparente dificultad que se
encontraba en torno a las condenas
que deberían o no pagar los futuros
desmovilizados; posteriormente se
puso en evidencia el por qué la justi-
cia ordinaria no es suficiente para lo-
grar desarrollar un buen proceso que
conduzca a la paz; ya para finalizar,
se mencionó que los guerrilleros, por
lo menos muchos de ellos y desde
cierto punto de vista humanitario,
llegaron también a ser víctimas
durante el prolongado pe-
riodo de conflicto armado
en Colombia. Por
todo lo ante-
rior, pode-
mos llegar a
sostener que la
justicia transicional
es un elemento fun-
damental en estos mo-
mentos en que necesitamos
la consolidación del acuerdo
definitivo para el logro de una paz
definitiva y duradera, parafraseando
la consigna del ganador del Nobel
de Paz, nuestro presidente el señor
Juan Manuel Santos.
iLUSTRACiÓN: NATALiA CÓRDOBA ORDOÑEz - GRADO SEXTO B
Paz: un precio alto
para el gusto del pueblo
POR: JUAN FELiPE HERRERA CASAS
GRADO 10°D.
La propuesta central del siguien-
te trabajo, es tratar de responder
a una de las preguntas centrales
de un tema ineludible en nuestro
país para los últimos cincuen
-
ta años: ¿Debemos hacer a un
lado la justicia para conseguir un
tratado de paz a medias con las
fuerzas armadas revolucionarias
de Colombia - ejército del pueblo
(FARC-EP)? Una de las pretensio
-
nes de la presente reflexión es bus-
car concluir que el proceso de paz
que viene adelantándose entre el
gobierno y la guerrilla colombiana,
no se ha estructurado de la mejor
manera, pues en el camino de la
firma por llamarlo de alguna ma
-
nera, podemos apreciar una serie
de atropellos por parte de los acto
-
res de este conflicto, y no estamos
tratando de sacar en limpio a nin
-
guna de las dos partes, los atrope-
llos son protagonizados por ambos
bandos. No obstante, también se
deben tener en cuenta las conse
-
cuencias que podrían acarrear la
no celebración del mencionado
acuerdo. Y es que el país no puede
olvidar el daño que ha causado la
guerra intestina
5
que la milicia de
las FARC-EP ha protagonizado en
contra de su propia nación, nues
-
tra amada nación.
Primero argumentaremos sobre
el desacuerdo que manifiesta
un sector de la población, con la
forma en que se está llevando el
actual proceso de paz, con las mi
-
licias de las FARC-EP en la Habana
(Cuba). A manera de precedente,
debemos decir que dicha postura
no era compartida por todos los
integrantes del semillero de filo
-
sofía, tampoco la presente crítica
se deba a apoyar más derrama
-
mientos de sangre en nuestra pa-
tria y mucho menos a la filiación
que con el uribismo compartimos
algunos, incluidas nuestras fami
-
lias. Sino porque duele que a los
colombianos se nos olvide todo el
daño que este grupo armado ha
causado, a lo largo de más de me
-
dia década. Manifestando estar en
contra, casi siempre, de la ideolo
-
gía del gobierno colombiano de
turno, siendo un tanto censurable
que las ideas de esta guerrilla son
influenciadas por Karl Marx, como
diríamos en un lenguaje un tanto
coloquial… haciendo acopio de mo
-
delos importados.
Pero bien valdría la pena analizar
cuál es la postura que Karl Marx
sostiene frente al concepto de jus
-
ticia: “darle a cada uno lo que se
merece”. Concedamos que se
debe aceptar que ningún gobier
-
no en la historia de la humanidad
ha sido cien por ciento correcto,
políticamente hablando, pero que
responsabilidad moral tienen unos
simples campesinos que viven con
lo diario, frente a los “delincuentes
de cuello blanco” de nuestro país,
que tratando de luchar por un sus
-
tento no saben cómo enfrentar
otra crisis más, no tener para pa
-
gar la “vacuna”
6
-como se dice en
el argot popular- que “inyectan”
amablemente los “enfermeros” de
las FARC-EP. Otra de las proble
-
máticas que sufren éstos inocentes
campesinos es la angustia constan
-
te por la desaparición de alguno de
sus seres queridos, que en un alto
porcentaje aparecen engrosando la
lista de secuestrados por la guerri
-
lla de las FARC-EP. Eso nos debería
hacer reflexionar y cuestionarnos:
¿Para qué adoptaron las siglas EP?
Recordemos que con ellas querían
asignarle el significado de: “ejército
del pueblo”. Ahora bien, desde que
empezaron a cometer sus actos
criminales dieron a entender que
adoptaron unas siglas a las cuales
no terminaron honrando. Citemos
sólo un caso, la toma de Mitú, que
duró los dos primeros días del mes
de Noviembre en el año de 1998,
que dejó como saldo once civiles
muertos. Una prueba fehaciente de
la poca coherencia entre el discurso
y los hechos de un grupo guerrillero
como el mencionado, y al mis
-
mo tiempo protagonistas de una
terrible paradoja… están matando
aquello que juraron proteger.
Pág.
13
5
Guerra interna de un país, en donde los enemigos resultan ser en últimas compatriotas. -
6
Extorsión en dinero o especie de las milicias.
LA ‘PAZ’…
¿ES REAL PARA LOS JÓVENES?
iLUSTRACiÓN: JANDRÉS FELiPE ROyO MONTOyA -
GRADO OCTAVO C
Pág.
14
POR: MANUEL ESTEBAN PALACiOS
GRADO 11°A.
En estos momentos, vivimos en
Colombia un sueño compartido
que se está empezando a hacer
realidad... “la paz”, el post-acuerdo,
el fin de los enfrentamientos entre
el gobierno de nuestro país y las
FARC-EP. Esto seguramente
generará un impacto so-
cial significativo, puesto
que ahora en los co-
legios, universidades,
empresas, fundaciones
y compañías habrá es-
tudiantes, trabajadores y
empleados desmovilizados
a los que muy probable e
injustamente se les recha-
ce y no se les trate digna-
mente por el simple he-
cho de haber participado
en varios actos violentos.
Con base en lo anterior
podemos, de momento,
dejar abierta la siguien-
te cuestión: ¿Qué tipo
de formación histórica y
ética debe recibir un es-
tudiante para aceptar un
compañero desmoviliza-
do? Más aún cuando sa-
bemos que el tratado de paz
puede (y de hecho lo hará) ocasio-
nar controversia en la comunidad
juvenil de colegios y universidades.
En el presente ensayo se preten-
de hacer un análisis al conflicto
y la responsabilidad de las FARC
frente al mismo. En primera ins-
tancia podemos considerar, desde
un punto de vista subjetivo, que
es crucial indagar sobre el contex-
to histórico del mencionado con-
flicto, en lo cual observaremos el
crecimiento y la actuación de una
de las guerrillas más antiguas del
mundo a través de muchos años,
la ideología por la cual surgió este
grupo, así como el anhelo que los
llevó a expandirse y convertirse en
lo que son ahora.
Posteriormente, se anali-
zará una frase de uno de los pre-
cursores de los derechos civiles
en Estados Unidos, Martin Luther
King, para pasar luego a exhibir los
contraargumentos que merece el
Centro democrático dada las crí-
ticas que hacia el tratado de paz
manifiestan. Con todo esto, se
busca generar conciencia social
hacia aquellos jóvenes que fueron
víctimas de estos grupos armados.
En el sentido de que fueron obli-
gados a luchar por una causa que
llamaremos “inútil”, porque tanto
el gobierno, como gran parte de
la población, los estigmatizó a tal
punto que se afirmaba que ellos
estaban ejerciendo actos inhuma-
nos por diversión. A sabiendas de
que esa comunidad revolucionaria
se creó inicialmente con in-
tensión y búsqueda de un
bien común, negándoles
de paso uno de sus dere-
chos inalienables, como lo
es el de… “la libertad de
expresión”.
Para empezar vamos
conocer el origen de ese
grupo guerrillero y las tras-
cendentales consecuen-
cias para la sociedad co-
lombiana. Históricamente
sabemos que las Fuerzas
Armadas Revolucionarias
de Colombia (en adelan-
te las FARC-EP), fueron
fundadas en el año 1964,
por Manuel Marulanda
Vélez, alias “Tirofijo”, y
Jacobo Arenas. Creadas a
propósito de la ofensiva de
la “República de Marquetalia”,
en la cual el 11 de enero de 1960
fue asesinado Jacobo Prías Alape,
alias “Charro negro”, generándose
una lucha en torno a los enclaves
de las Autodefensas Campesinas,
bajo el comando de alias “Tirofi-
jo”. Disputas que aparecieron por
primera vez en el sur del Tolima y
los Llanos Orientales. Se sobreen-
tiende que era un grupo armado
al margen de la ley, que aparece
después de ese periodo vergon-
zoso de nuestra historia, denomi-
nado el Frente Nacional, coalición
conformada por los liberales y los
conservadores de turno, en la cual
se intercambiaban el poder presi-
dencial cada 4 años.
“El objetivo de la lucha revolucio-
naria de las FARC-EP es conquis-
LA ‘PAZ’…
¿ES REAL PARA LOS JÓVENES?
Pág.
15
“El objetivo de la lucha re
-
volucionaria de las FARC-
EP es conquistar el poder
político para gobernar a
Colombia con el pueblo,
para benecio de sus inte
-
reses de clase”.
tar el poder político para gobernar
a Colombia con el pueblo, para
beneficio de sus intereses de cla-
se. Las FARC-EP, en su carácter
de organización alzada en armas
contra el Estado, y su régimen po-
lítico, desconocen la legitimidad de
esas leyes, de sus instituciones y,
como tal, las combaten median-
te la combinación de todas las
formas de lucha, hasta instau-
rar un nuevo Estado con un
Gobierno garante de los in-
tereses más sentidos de las
grandes mayorías nacionales
de nuestra Patria”,
esto fue
mencionado por Raúl Reyes,
un comandante de la reconoci-
da guerrilla.
Con relación a lo anterior, los mé-
todos de protesta de este grupo
siempre fueron a través de la lu-
cha armada, como por ejemplo los
secuestros extorsivos y los ataques
a la infraestructura de pueblos y
ciudades, además de los ya cono-
cidos secuestros políticos; como
prueba podemos recordar el suce-
so que vivieron en junio del 2007
los habitantes de la ciudad de Cali,
en donde las FARC-EP reportó la
muerte de 11 de 12 diputados se-
cuestrados en el Valle del Cauca
luego de haberlos tenido secues-
trados durante 5 largos años. Ante
sucesos de ese tipo el entonces
presidente Álvaro Uribe Vélez pasó
a considerar el conflicto ocasio-
nado por las FARC-EP como una
amenaza de tipo terrorista. En la
misma línea, este grupo no está
solamente relacionado con el con-
flicto armado, sino también con
el asunto del narcotráfico, y para
colmo, nunca aceptaron su vincu-
lación con las drogas y los negocios
ilícitos.
Según datos estadísticos, tomados
del diario El Espectador (2015), el
76,6% de ciudadanos cree que las
negociaciones del Gobierno con
las FARC-EP van por mal camino,
frente a sólo 15,9% que considera
que va por buen camino. Además,
el 81,9% de la población no creía
que se podía llegar a un acuerdo
definitivo en el 2015, y a la pre-
gunta si tal y como va el proceso
de diálogo, ¿Quién cree que está
sacando un mejor partido? Un
63% de compatriotas responde
que las FARC-EP. Posiblemente
estas estadísticas puedan haber-
se sacado con base en tratados y
experiencias políticas anteriores, las
cuales fracasaron, pero, esa es una
de las razones por las que no se fir-
mó el tratado el 23 de marzo del
2016, el sr presidente Juan Manuel
Santos expresó que no quería un
tratado fallido como los anteriores,
y que por eso, no iba a “acelerar”
el proceso, sino que dejaría que si-
guiese un curso en el cual en ver-
dad lograra dar fin a esta guerra de
mitad de década.
Para comenzar a desglosar el
problema desde el ámbito ético,
queremos apoyar la siguiente ar-
gumentación en una frase men-
cionada por Martin Luther King:
“No me duelen los actos de la gen-
te mala, me duele la indiferencia
de la gente buena”.
Si prestamos atención y
analizamos una de las cau-
sas por las que surgió este
grupo guerrillero, nos encon-
tramos con la displicencia
del gobierno para atender las
necesidades de la población,
en especial la campesina,
y al parecer se va gestando
como un último recurso a di-
cha circunstancia. Es por esto, que
muchos creen que en sus orígenes
las FARC-EP tenían una aspiración
justa y correcta, mas, en su creci-
miento los actos violentos llevados
a cabo, como ataques, secuestros
y tráfico de narcóticos corrompie-
ron los ideales de ese grupo.
A lo largo de la historia colombia-
na el conflicto armado ha sido un
factor muy recurrente. Pues, desde
la época de la Colonia ha estado
presente, después, en lo volvemos
a vivir durante “El Bogotazo”, que
fue un fenómeno generado por el
asesinato de Jorge Eliecer Gaitán,
el 9 de abril de 1948, el cual abrió
la puerta a una serie de actos vio-
lentos que hasta hoy en día aún se
viven las secuelas.
“La verdad, este proceso de mas
no me genera confianza. He visto
muchas debilidades. La paz debe
ser sin impunidad. ¿Por qué? por-
que allí están sentadas personas
que han cometido delitos de lesa
humanidad – secuestro, extorsión,
reclutamiento de menores – y son
un mal ejemplo para las nuevas
generaciones. Si a estas personas
las vamos a perdonar por
todos esos delitos que han
cometido, las bandas cri-
LA ‘PAZ’…
¿ES REAL PARA LOS JÓVENES?
iLUSTRACiÓN: JANDRÉS FELiPE ROyO MONTOyA -
GRADO OCTAVO C
Pág.
16
minales van a seguir delinquiendo,
porque van a pensar que en unos
años los perdonarán. Entonces,
ellos deben pagar por sus delitos.
Después se reintegran a la socie-
dad civil, pero tienen que pagar.”
–dicho por Nohora Tovar Rey del
Centro democrático.
Personas con este tipo de pensa-
miento son las que no dejan pro-
gresar a Colombia. Sabiendo ade-
más que dicha afirmación viene
de una representante política de
nuestro país, realmente podemos
llegar a pensar en el Sr. Luther
King, puesto que, quienes deben
velar por el bienestar de todo el
pueblo -incluyendo ladrones, gue-
rrilleros, estafadores, etc.- debe ser
el Estado, porque, no por el hecho
de haber vulnerado a los demás, los
integrantes de las FARC-EP dejan
de ser colombianos. Además, para
poder empezar a vivir “la paz”, pri-
mero debemos perdo-
nar a nuestros opreso-
res, darnos cuenta que
el perdón es el primer
paso, que no podemos
“saltarlo” o pasarlo por
alto, pues, después de
la indulgencia, seremos
capaces aceptar al otro
a pesar de lo que hizo,
y; sí, es verdad que estos
guerrilleros han cometido
actos atroces por los que
no deberían quedar im-
punes, pero, es preferible,
un tratado que alcance un
cese al fuego a través de
una amnistía y así redu-
cir la violencia que este
país latino ha sufri-
do, a aumentarla con
una guerra de bandos
del mismo país, con la
misma historia y los mis-
mos antepasados.
Aunque, de darse el acuerdo, y que
para muchos signifique rea-
lizarlo como última opción,
aquellos que estaban en contra
de esta posible y necesaria tregua,
anhelarán el convenio que pudo
haber evitado miles o millones de
muertes de hombres y mujeres
inocentes.
En las vísperas del acuerdo, en
las principales capitales del país,
el Centro Democrático y el gru-
po de personas que conforman el
Movimiento NO+Santos, pondrán
en marcha otra de sus estrategias
para rechazar la firma del acuer-
do de paz entre el Gobierno y las
FARC-EP. Se trata de la reco-
lección de firmas tanto en forma
física como electrónica, de parte
de los colombianos que están en
contra de los mismos. Lo primero
que se hizo en tal sentido fue po-
ner en funcionamiento una página
web, en la cual se invita a que los
colombianos, en 200 caracteres
escriban al presidente Juan Ma-
nuel Santos para expresarle sus crí-
ticas a la negociación con el grupo
guerrillero en mención.
Es posible que muchos de los ac-
tos que realizará esa agrupación
revolucionaria no estén
dentro de lo que muchos
puedan considerar como
correcto, pero, no por eso
se debe perder la esperanza
que este país puede dejar a
un lado la violencia gene-
rada por esos grupos,
debemos reconocer
que ésta es una opor-
tunidad única en que
el pueblo colombiano
puede mejorar si logra
llegar a la paz. Aunque
parezca injusto que los
desmovilizados reciban
una cantidad de dinero,
aun conociendo sus accio-
nes, o el hecho de poder
ser perdonados por actos
atroces, es preferible a
tenerlos delinquiendo,
ocasionando robos,
asesinatos, extorsiones,
entre otros,
In saecula
saeculorum,
es decir, por
siempre; de la misma ma-
nera es más viable reducir los
problemas, porque las FARC-EP
LA ‘PAZ’…
¿ES REAL PARA LOS JÓVENES?
Paz
Bibliografía
El Espectador. www.elespectador.com
El Colombiano s.a. & cia s.c.a. Publicado el 2 de junio de 2016. Copyright © 2016 Recogido de: m.elcolombiano.com
Las Voces del Secuestro. Copyright 2008 -2011 - Las Voces del Secuestro Recogido de: lasvocesdelsecuestro.com
Reyes, Viviana. Rico, Sanago y Murillo, Nicolás. Facultad de Finanzas, Gobierno y Relaciones Internacionales Universidad Externado de Colombia.
Recogido de: librepensador.uexternado.edu.co
Redmasnocias. Copyright 2014, Bogotá - Colombia. Recogido de: redmasnocias.com
Pág.
17
no representan el único inconve-
niente en el país, no representan la
única causa para la falta de paz en
Colombia, pues, existe además la
pobreza, la corrupción, los chanta-
jes, que mantienen a Co-
lombia en un estado de
subdesarrollo, en otras
palabras, perteneciendo
a esa categoría de paí-
ses denominada… tercer-
mundista.
Una de las posibles soluciones
para alcanzar el resultado es-
perado, firmar el pacto, y de paso
solucionar los problemas judiciales
que ocasionará esa firma, está en
que quizás necesitemos recurrir a
la justicia transicional, como medio
resolutorio. Pues, así como ha sido
útil en diferentes países del mundo,
puede serlo también en Colombia.
Ayudándonos a desarrollar una
solución fructífera y más equitati-
va, y porque no, llamativa para el
gobierno, para la guerrilla y para el
pueblo, en primera instancia.
Los guerrilleros de las fuerzas ar-
madas revolucionarias de Colom-
bia no son los únicos culpables
de la violencia vivida a través de
éstos últimos años, y sin embargo,
lo que nos hacen ver los medios
de comunicación es engañoso, le
“vendan los ojos” a la población
colombiana haciéndoles creer que
los únicos culpables de la violen-
cia son las guerrillas, las Bacrim y
demás, mas, no es del todo cierto,
porque se evidencia en muchas
ocasiones lo contrario, si somos
solo un poco críticos, por ejemplo:
tenemos casos de reporteros que
quieren mostrarle la verdad a los
colombianos sobre lo que sucede
en el país, y es entonces cuando
interviene el gobierno, violentando
su derecho a la libre expresión, les
censuran, vetan, etc., y ¿Por qué
no? Hasta arriesgan su integridad
sino obedecen. Otro caso también
es el de Carlos Pizarro León Gó-
mez, un desmovilizado del M-19,
quien muere asesinado el 26 de
abril de 1990 siendo candidato
presidencial por la Alianza Demo-
crática M-19.
Con esto, ya se da por termina-
da la reflexión con énfasis en el
contexto ético, queda abierta la
discusión sobre la posibilidad o no
de evidenciar los futuros frutos de
éste tratado de paz, puesto que en
estos momentos, los jóvenes me-
nores de 14 años están saliendo de
los campamentos de la guerrilla
colombiana y están vol-
viendo a sus familias. Ob-
servemos la inquietud que
nos presenta el mandatario
y presidente del país que
tanto ha sufrido, Juan Manuel
Santos:
“Devolveremos a los niños
reclutados por las FARC-EP a sus
familias. Ellos son el futuro de un
país en paz”.
En conclusión, sabemos que con
el paso de los años las Fuerzas
Armadas Revolucionarias de Co-
lombia han cometido muchas
atrocidades, han matado, hurtado,
secuestrado, destruido, pero, es im-
portante dejar el odio y el rencor
por esos actos en el pasado, o de
otro modo, como ya intentamos
visualizar no se podría construir la
paz que tanto anhelamos todos.
Hoy por hoy se vive una “nueva
Colombia”, y hay que aceptarlo;
todos son “hijos” del mismo país
así tengan diferentes etnias, cultu-
ras, creencias e ideologías. Aunque
a ciencia cierta no sabemos cuál es
el verdadero plan que frente al tra-
tado de paz, tiene el gobierno, no
sabemos si pueda emparentarse
en algo a la filosofía política de Ma-
quiavelo, o si sencillamente, fue un
pacto para dar cierre a 50 años de
violencia y simplemente dejar que
el país se recupere de todos esos
ataques que moral y físicamente lo
han destruido.
Humanidad Inhumana
la capacidad de ser digno, es de-
cir que deja de ser un medio para
convertirse en un fin, por lo que en
nuestra sociedad actual se actúa
en contravía de lo que el filósofo
propone y por ello, convierte a sus
próximos en simples peones para
el logro de cualquier fin. Frente a
ello, se tomará como ejemplo a
alguien que ha sido condenado
por cometer un crimen que atente
contra la vida de otra persona. Su-
cede que, a los ojos de la sociedad,
quien violó el derecho a la vida (de
otro) pierde sus derechos y digni-
dad como ser humano, por lo que
se convierte inmediatamente en
un objeto más que puede ser juz-
gado y condenado. En este caso,
se juzga al “criminal” no sólo por
el hecho de cometer el crimen
sino, por haber perdido algunas o
todas las características que se su-
pone componen y hacen que las
personas posean “humanidad”, es
decir, la dignidad, la consciencia y
la razón.
Dado lo anterior, al cometer, un
delito la persona que
antes de
cometerlo era dig
-
na, ha dejado de serlo porque
no hizo uso de su consciencia. Por
lo tanto, ¿Es posible que pierda la
esencia de ser humano que le ca-
racterizaba transformándose de al-
guna manera en un ser irracional?
Puesto que, esta situación es con-
traria con los Derechos Humanos
–DDHH–, es oportuno responder el
siguiente interrogante: ¿Es posible
que la humanidad siga existiendo
en tiempos contemporáneos? Tal
vez ante los ojos de la sociedad
muchos individuos han perdido su
humanidad. No obstante, el hom-
bre sigue mereciendo el título de
digno pase lo que pase, por lo que
en sí, a la humanidad debe seguir
perteneciéndole esa característica
intrínseca.
Para fundamentar esta hipóte-
sis, en primer lugar se sostendrán
las premisas de Emmanuel Kant
(1724-1804) en especial el im-
perativo categórico, para contex-
tualizar su punto de vista; luego
se apelará a Adela Cortina (1947),
para observar cómo la ética en la
contemporaneidad se ha alterado
y divagado en su esencia. Poste-
riormente, se tomará el Utilita-
rismo de John Stuart Mill (1806-
1873) para mostrar a partir de
las posturas anteriores, cómo este
modelo utilizado actualmente sólo
le hace más daño a nuestra socie-
dad. Concluyendo que, el hombre
sigue siendo digno a pesar
de todo el mal
POR: VALERiA RAMíREz LiCONA
EGRESADA. 2015-2016.
Según se expresa en la Declaración
Universal de los Derechos Humanos
de 1948, todos los seres humanos
nacen libres e iguales en dignidad y
derechos (Art. 1). Sin embargo, las
personas se las arreglan para cam-
biar dicha norma, convenciéndose
a sí mismas y al resto de su es-
pecie, sobre la existencia de las
excepciones frente a este artículo
avalando que, muchos miembros
de su sociedad carecen tanto de
dignidad como de derechos. Lo
anterior, es lo que pretendo desa-
rrollar en el presente escrito, para
mencionar algunas posiciones que
se generan a conveniencia de la
humanidad que tanto defende-
mos, es decir, en muchas ocasio-
nes las personas decidimos subje-
tivamente y de manera temporal
según el contexto o situación en la
que nos encontremos.
Según Kant, la dignidad humana
consiste en que el ser hu-
mano, al ser hombre recibe
Pág.
18
iLUSTRACiÓN: MARíA JOSÉ CASTAÑO CASTiLLO -
GRADO NOVENO D
Humanidad Inhumana
2013, p.23). Lo anterior se debe a
que, aunque nadie carece de ella,
es posible omitirla o pasarla por
alto en las convenciones sociales.
Es decir que, desde esta premisa se
puede añadir que el ser humano al
vivir en comunidad debe depositar
su confianza en todos los demás,
porque
“(…) la moral tiene algo que
ver con no dañar, pero no siempre
y no sólo con eso; también con no
defraudar la confianza”
(Cortina,
2013, p.31). Incluyendo a quienes
la sociedad señala de ser amora-
les y por lo tanto indignos de con-
fianza porque, como lo expresa la
autora, no existe ser amoral, pue-
de que su moral esté en mayor
o menor medida, pero
“nadie se
encuentra más allá del bien y del
mal
” (Cortina, 2013, p.11).
Por otra parte, se encuentra John
Stuart Mill, de quien la contempo-
raneidad adaptó su principio máxi-
mo, es decir, el Utilitarismo. Éste
consiste en que las acciones entre
más cercanas a la moral, es a cau-
sa del placer que le generaron a la
mayoría de las personas y no sólo
a unas pocas: “(…) las acciones son
justas en la proporción en que
tienden a promo-
ver la felicidad; e injustas cuando
tienden a promover lo contrario a
la felicidad” (Mill, s.f., p.6). Por lo
que, cuando se fusila o condena
a un delincuente es con esta mis-
ma justificación: se ha fusilado o
condenado a alguien a cambio
del placer o tranquilidad de
otros, más esto se debe dar es
cuando éste ha transgredido
las normas sociales.
No obstante, sería insensible
pensar acerca de la vida de la
siguiente manera: no creer que
se forma parte de una unidad
y quien se aleje de dicha unidad
consciente o inconscientemente,
debe eliminarse para que no la
afecte. Por ende, al despojar, me-
tafóricamente, a ciertos individuos
de su dignidad, se estaría siendo
utilitarista dado que, se piensa en
la humanidad de unos por encima
de la de otros. Sin embargo, como
se lee en el Artículo Primero de La
Carta de Los Derechos Humanos:
“Todos los seres humanos nacen
libres e iguales en dignidad y de-
rechos”
, sin llegar a determinar en
el artículo que, “éste es mejor que
éste”.
Es difícil creer que quien comete in-
jurias menores, está al mismo nivel
que un ladrón o un asesino. Empe-
ro, ellos poseen características idén-
ticas que los hacen humanos y así
como establecen los DDHH, no hay
diferencia de raza, sexo, o inclu-
so estado judicial para ser tratado
con dignidad. Lo que pocas veces
se toma en cuenta es que, en una
situación límite tal vez se actuaría
de la misma manera que un asesi-
no, obviando con ello que la razón
y la consciencia no se encuentran
lúcidas y por tanto, la voluntad está
cegada por la emocionalidad. Se
ignora que, aquellos quienes están
condenados muchas
veces son
que haya suministra-
do a su entorno social.
El principio supremo
de la moralidad o en
otras palabras el im-
perativo categórico
que se encarga de
postular y concep-
tualizar Kant en La
Fundamentación de
la Metafísica de las Cos-
tumbres:
“…es, pues, único,
y es como sigue: obra sólo según
una máxima tal que puedas que-
rer al mismo tiempo que se torne
ley universal”
(Kant, 1921, p.35).
Es decir, que una acción máxima
debe llevar a una ley máxima o en
otras palabras a la ley universal que
exige el imperativo categórico. De
ese modo, todos los seres humanos
tienen el derecho a ser respetados
y el deber de respetar a sus coetá-
neos, y aunque uno de ellos rompa
su deber esto no quiere decir que
se le deban vulnerar sus derechos
puesto que, eso es lo que lo hace
categórico: en cualquier circuns-
tancia, no importa que una de las
contra partes haya transgredido la
ley universal.
Es así como, contrario a los deseos
de justicia equívoca, el delincuen-
te, sigue conservando su dignidad,
según Kant, porque aunque indis-
criminadamente haya cometido
un crimen violando los derechos
de otro, nadie tiene la potestad
de arrebatarle los suyos, ni mucho
menos de violentarlo.
En esta misma línea, se encuentra
Adela Cortina, destacada filosofa
española, quien explica en ¿Para
qué sirve realmente la ética? que,
la ética no es rentable en la actua-
lidad, puesto que la sociedad está
llena de “vacíos éticos” (Cortina,
Pág.
19
“Todos los se
-
res humanos nacen li
-
bres e iguales en dignidad
y derechos”, sin llegar a de
-
terminar en el artículo que,
“éste es mejor que
éste”.
Humanidad Inhumana
Pág.
20
iLUSTRACiÓN: SOFíA PAREDES - GRADO CUARTO C
sentenciarlo
a muerte por temor
a caer en el ciclo, anteriormente
descrito.
Por otra parte, Cortina, aclara con
brevedad que la sociedad actual
no está preparada para ser ética, le
faltan principios para ser apta; en-
tre ellos el respeto y equidad puesto
que, si no se ve al otro como un
“yo”, se borrarán todas las líneas
morales que abarcan al hombre en
sí. A su vez, Mill es el claro ejemplo
de la sociedad contemporánea, del
“yo” antes del del otro, oponiéndo-
se a las teorías anteriores, piensa
que va primero la multitud antes
que el yo individual, ignorando que
ese individual hace parte del colec-
tivo así que, proteger al
grupo apartándolo
de esta persona,
se está infrin-
giendo la mo-
ral colectiva.
Para finalizar, basta decir que to-
dos los seres humanos son iguales
y todos infringen en algún mo-
mento una norma o ley colectiva
que suprime el comportamiento
ético, unos más grandes que otros,
sin embargo por ellos no deja de
ser persona, sino que ese hecho
confirma su humanidad, porque
precisamente la humanidad cons-
ta de la construcción de la misma
basándose en las experiencias y
razonamiento sobre las mismas;
ésta es tan propia que no puede
ser arrebatada así como así, na-
die posee la autoridad moral para
despojarlo de ella. En sí, todas las
personas poseen dignidad porque
como lo mencionaba Cortina, se
necesita tener una confianza en el
medio para poder reafirmar los pi-
lares de la sociedad, para que ésta
misma tenga un papel clave en
los principios éticos y morales, in-
cluyendo ahí, lo imperativo que es
nuestra dignidad estando o no en
la contemporaneidad.
mirados como perso-
nas indeseables dentro
de la sociedad, siendo
menospreciados y con
ello, se llegan a tomar acti-
tudes de supresión huma-
na, cayendo en actitudes en
ocasiones peores a las que el
mismo criminal o condenado
ha cometido.
¿Es posible decir que al cometer
un asesinato el hombre se convier-
te en un simple animal que actúa
por instinto? Si eso es cierto, toda la
sociedad actual estaría compuesta
por un conjunto de animales su-
puestamente racionales, puesto
que directa o indirectamente se ha
participado en actos amorales que
suprimen la ley universal y afectan
la convivencia, dando lugar al be-
neficio subjetivo.
Siendo así, se podría ir concluyendo
que el ser humano es un fin y no un
medio, posee los mismos derechos
un convicto que cualquier otro
ciudadano. Derechos que le garan-
ticen la conservación de su dig-
nidad, puesto que, aunque él haya
arrebatado la de otro, nadie posee
el carácter moral para quitarle la
suya, de ser así sería un ciclo sin fin
que convierte a los ciudadanos en
verdugos y no en humanos. Kant,
rechazaría el comportamiento del
individuo quien es juzgado, sin
embargo, éste mismo no podría
Bibliografía
Corna, Adela. (2013). ¿Para qué sirve realmente la éca? Paidós. Barcelona, España.
Declaración universal de los Derechos Humanos. Extraído de: hp://www.un.org/es/documents/udhr
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unam.mx/vol.5/num11/art81/dic_art81.pdf
Medina-Vicent, María. (2015). Adela Corna Orts, ¿Para qué sirve realmente la éca? Eikasia. Castelló de La Plana, España.
estando o no en la
contemporaneidad.
¿Qué hábitos y prácticas no permiten que
estemos en una sociedad en posconicto?
Pág.
21
La concentración de la
tierra en manos de estas
personas generaron la
inconformidad de ciertos
sectores de la población
civil.
de los sometidos era la de servir a
todos los intereses de los coloniza-
dores europeos, quien a través de
la organización administrativa en
la sociedad colonial creo la arbi-
traria sociedad de castas, impuesta
primero por la fuerza y posterior-
mente interiorizada y aceptada
hasta las luchas de independencia.
La conquista primero violenta, a
través del sometimiento de la po
-
blación indígena colombiana, la
imposición de un sistema admi-
nistrativo u organizativo distinto
al de aquella época, generan una
visión que se ha cargado durante
varios años en la sociedad civil: el
desarraigo, la pérdida de identidad
y el sometimiento a la fuerza a
dinámicas distintas, foráneas y ex-
cluyentes. Otro suceso que influye
en la organización social de las eli-
tes es la educación. Esta comienza
a hacer parte de la elite de los es-
pañoles nacidos en América (crio-
llos), cuyos encargados eran iglesia
católica, en manos principalmente
de la orden jesuita, que en el siglo
XVII y XVIII era influenciada por
el modelo educativo europeo de la
época fundamentado en la razón,
la ciencia, en el periodo conocido
como la Ilustración.
La educación va a reproducir esta
exclusión a través de la for
-
mación de los criollos en
una sociedad de castas en
donde toda persona distinta
a esa elite (negros, mestizos,
mujeres, indígenas o blancos
pobres) será rechazada y cuyas
vidas naturalizadas a labores por
su condición de género, patrimo-
nio o color de piel. Más adelante
surgen en el debate ilustrado una
educación que siendo heredada
de Europa a través de los discursos
científicos y racionales de la época,
y se establecería muy lentamente
en la mayoría de la población, des-
pués de mediados del siglo XX. El
colegio y la universidad se convier-
ten en mayor medida los precur-
sores de prácticas que si al prin-
cipio fueron impuestas ahora son
interiorizadas a través de primero,
la negación de lo que fuimos y se-
gundo en la aceptación de otras
culturas con métodos de conoci-
miento que tienden a generalizar,
universalizar el conocimiento des-
conociendo otros saberes.
Para Castro y Rojas. (2016): “ (La
hybris del punto cero es) Un co
-
nocimiento producto de un sujeto
que se imagina en capacidad de
poseer una ‘mirada de Dios’ que
lo ve todo, pero que no puede ser
visto, que está por encima obser-
vando lo existente de forma om-
nipresente y omnisciente”.(P. 139).
Este punto cero es el punto de
partida en la separación del sujeto
cognoscente y el objeto conocido,
dejando de lado otras formas de
pensamiento que no cumplan con
esta forma epistémica, separando
al mundo y al cuerpo que vive ese
mundo, además impuesta a tra-
vés de la educación.
Por último, otra de las ca
-
POR: ELíAS ANDRÉS GUTiÉRREz MADRiÑÁN
LiC. EN CiENCiAS SOCiALES. MAESTRO DE
CiENCiAS SOCiALES – PRiMARiA. COLEGiO
AMERiCANO
Para algunos sociólogos
es necesario realizar el
análisis desde la forma
por la cual funcionan
los que consideramos
la sociedad constituida
a partir de las prácticas
históricas y de los ha-
bitus. El habitus es para
Bordieu. (2008):
“un sis-
tema de disposiciones
duraderas, transferibles,
estructuras estructuradas para
funcionar como estructuras es-
tructurantes, que funcionan como
principios generadores de prácti-
cas y de representaciones”
(P.87.)
Las prácticas y habitus, que se
han generado a partir de ciertas
reproducciones históricas, no ha
permitido una sociedad colom-
biana con la profunda visión de la
reconciliación. La configuración de
algunos de estos habitus y prácti-
cas, se originan desde el proceso
de conquista en varias etapas: la
primera fue a partir de la violen-
cia, la segunda conquista a través
del modelo educativo y la tercera
característica es la construcción de
una historia hegemónica sobre los
sucesos y hechos más “relevan-
tes” de Colombia.
En la primera etapa del proceso de
conquista, la fuerza se hace pre
-
sente en la disolución estratégica
del sistema social precolombino
inca. El “Ayllu” fue quebrantado
y los indígenas tuvieron que pa-
gar tributos a la corona española a
través del oro y la plata. Se carac-
teriza por el descenso demográfi-
co pero también por la imposición
del sistema colonial, en donde el
colonizador oprime mediante el
ejercicio de la fuerza. La función
Bibliografía
Foucault, Michael, (1968): ¿Qué es usted señor Foucault?, sobre la arqueología y su método (No 1 Foucault). Argenna, Siglo XXI.
Pierre Bourdieu, P. (2008). Estructuras, habitus y práccas, El sendo prácco. Siglo XXI de España editores.
Eduardo Restrepo y Axel rojas, (2010). Inexión Decolonial. Popayán, Colombia, Universidad del Cauca, Instuto pensar, universidad Javeriana.
Pág.
22
racterísticas que influyen en la
creación y apropiación conscien-
te e inconsciente de prácticas y
habitus, es la historia hecha desde
arriba o historia oficial, con los ele-
mentos fundamentales de pró-
ceres, fechas y datos de lo que se
cree más relevantes. Los conquis-
tadores, héroes fundacionales de
las principales ciudades, junto con
los criollos revolucionarios son par-
te de una historia lineal de fechas
y sucesos que al parecer muestran
solo una parte de la moneda, y que
en la actualidad las nuevas meto-
dologías de la historiografía junto a
la categorización de los historiado-
res abren de nuevo el debate en
cuestiones económicas, de género,
de clase, culturales, entre otras.
Pero el problema histórico va más
allá. Sabemos pues que es impo
-
sible plantear un hecho que sea
total en todos los aspectos y solo
nos queda revivir la historia que se
muestra lineal y analizar las coyun-
turas tan importantes desde dis-
tintas metodologías, pero aun así
nunca existirá la certeza de revivir
el hecho histórico en su totalidad.
La historia en los casos anteriores
es cómplice no solo de la imposi
-
ción de la conquista sino también
de los que a través de la educa-
ción crearon un patrón de cono-
cimiento negando un tercero per-
teneciente a este territorio hasta la
actualidad. Pensemos en los pró-
ceres que “fundaron” las ciudades
actuales. Algunas de las ciudades
colombianas se constituyen a par-
tir de esa ruptura con los grupos
establecidos, verdaderas masacres
que si bien no son escuchadas se
conmemoran los años fundacio-
nales del personaje foráneo que
fundo, conquisto un orden estable-
cido y arbitrario, que con el ejer-
cicio histórico es aprehendido por
todas las generaciones venideras
hasta nuestra época. Ahora con las
distintas fuerzas conscientes o in
-
conscientes hacen parte de nues-
tra nueva identidad, reelaborada
y re dirigida para actuar de cierta
manera ante una sociedad que ya
no es de castas es de clases socia-
les pero conserva la misma actitud
heredada de la ruptura del proceso
de conquista y reivindicada a tra-
vés de la historia.
Ahora bien las estructuras políticas
y sociales que existen en el pre
-
sente, fundamentadas (aunque no
únicamente) en el legado de con-
quista y colonial, vislumbran en el
tema político, un orden del caos y
dinámicas propias que perpetúan
el establecimiento en el poder de
familias que se sirven del clientelis-
mo, servilismo y hasta la violencia
política para continuar generación
tras generación.
La concentración de la tierra en
manos de estas personas gene
-
raron la inconformidad de ciertos
sectores de la población civil, que
indignados conformaron grupos
armados ilegales al margen de la
ley que dieron surgimiento a varias
guerrillas en donde se encuentran
las FARC-EP. Los habitus clientelis-
tas y sevillistas, atraviesan todas las
esferas sociales, no solo por la mis-
ma necesidad económica vivida
por la mayor parte de los colom-
bianos sino también por la falta de
una educación que genere identi-
dad y apropiación del territorio y
de la toma de conciencia de todas
las personas del común. Por lo an-
terior, la práctica de la indiferencia,
el desarraigo y la perpetuación de
la tierra en manos de los grandes
gamonales junto a sus artimañas
políticas, deberán ser superadas
para calar de manera adecuada
en una sociedad que solicita la paz
y la reconciliación como una de las
alternativas para construir una Co-
lombia que rompa el paradigma
colonial, mundo- moderno.
PONENCIAS PRESENTADAS EN FOROS
(Foro de Derechos Humanos del Colegio Americano de
Cali / 2015-2016)
Feminismo:
Un tabú colombiano
Pág.
23
POR: ASHLy PAz ESPiTiA
GRADO 10°B.
El objetivo de la siguiente ponen-
cia es definir el feminismo en Co-
lombia, diferenciándolo de otras
corrientes. Para desarrollar esto, se
hará un marco histórico del desa-
rrollo de la mujer colombiana en
el ámbito social y se tomará como
base el libro
El Segundo Sexo
de
Simone De Beaoviur. Se pre-
tende concluir que el femi-
nismo no debe ser consi-
derado un tabú, sino una
corriente que busca la
equidad de género.
En este sentido, De
Beauvoir (1949)
expone que la
sociedad patriar-
cal surge desde
el desarrollo de los pueblos
sedentarios donde la mujer está
obligada a brindarle hijos a la co-
munidad y se mantiene entre los
periodos de regla, o en embarazo,
lo cual la imposibilita para otras
tareas haciendo que dependa de
un hombre para subsistir, ya que
es el hombre el que caza, defiende
y cultiva. A partir de ahí la mujer
queda como el
segundo sexo.
(p.
63-80)
Bajo esta presión nace en Francia
la idea de estar en igualdad de gé-
nero, siendo inicialmente un mo-
vimiento sufragista que tiempo
después toma otra corriente: dar
una equidad de derechos entre
hombres y mujeres. En Europa las
mujeres pudieron ejercer su de-
recho a votar por primera vez en
Finlandia en 1907. Le siguie-
ron pocos años después Noruega
y Suecia. En 1927 Uruguay fue el
primer país en América en apro-
bar el sufragio femenino, el cual
fue emitido por primera vez el 3
de julio de 1927 en el plebiscito de
Cerro Chato.
Un hombre logró aquel cambio
tan inesperado en la política
colombiana hace cincuen-
ta años, el General Ro-
jas Pinilla, dando
ciudadanía
a la mujer colombiana quien ya
no era solamente la ama de casa
o la madre ejemplar, ahora la mu-
jer era más que un jarrón con ojos,
más que una máquina de tener hi-
jos… ahora tenía una condición que
le reconocía una serie de derechos
políticos y sociales permitiéndole
intervenir en la política del país.
Bibliografía
De Beauvior, S. (1949). El Segundo Sexo (9th ed.). Buenos Aires, Argenna. Editorial de Bolsillo
Un tabú colombiano
Feminismo:
Pág.
24
En 1927 Uruguay
fue el primer país
en América en
aprobar el sufragio
femenino.
No obstante, el conocimiento po-
lítico que poseían estas mujeres
era escaso o nulo. Debido a esto,
cuando ejercían su voto, éste se
encontraba afectado por las
ideas políticas de los hombres
cercanos a ella, es decir, su
voto se encontraba sesgado
por la concepción política
de los hombres.
El siguiente gran cambio que
había que hacer era el de la
mentalidad de la población, y no
sólo la de los hombres, sino tam-
bién la de la mujer que se había
convertido en una sumisa dispues-
ta a aceptar que cualquiera pasara
sobre ella. Sin embargo, pocas fue-
ron las mujeres que se atrevieron
al cambio en el ámbito social y las
que lo hicieron fueron tildadas de
libertinas por querer “igualarse” a
los hombres.
Aunque nos parezca increíble hace
40 años, muy difícilmente se en-
contraría una médica, una aboga-
da o con alguna otra profesional.
Pocas mujeres salieron de aquel
molde que había sido impuesto
porque la mujer que estudiaba
se consideraba que no sería bue-
na esposa, ni buena madre y esas
eran las labores primordiales para
el género femenino, por lo menos
esa era la mentalidad que había
pasado de madres a hijas.
Hoy en día podemos ver como la
mujer ha ido ganando un papel
significativo en la sociedad, esto
se evidencia en que nos encontra-
mos con maestras, médicas con
especializaciones, artistas, minis-
tras e incluso candidatas para la
presidencia. Pese a esto, se derivó
popularmente una corriente a par-
tir del feminismo: el hembrismo,
el cual llegó pisando fuerte y de-
rrumbando lo que se había conse-
guido. Aunque se mantuvieron los
cargos laborales, la mentalidad del
pueblo se retrocedió. Socialmente,
el feminismo se reduciría al hem-
brismo, interpretación claramente
falaz.
El hembrismo es una corriente
que busca que la mujer sea el sexo
fuerte o dominante por encima
del hombre, mientras que el femi-
nismo busca que los dos géneros
estén en equidad de condiciones
en el ámbito político, laboral, social
y económico. Pero se confundieron
los términos, la palabra “hembris-
ta” quedó en las sombras, pero su
significado pasó a ser sinónimo de
“feminista”. Hay que dejar en claro
las diferencias de estas dos corrien-
tes, el hembrismo surge con el fin
de poner los derechos de la mu-
jer más altos que los del hombre,
en tanto que el feminismo, busca
que los derechos de la mujer, que
habían sido dejados en el aire, fue-
ran equitativos con la declaración
de los Derechos del Hombre y El
Ciudadano de 1789.
Como resultado, ningún hombre
quiso pasar a ser el sexo débil y
muchos retomaron el machismo
a manera de defensa, otros de-
cían ser neutrales pero aun así,
querían ver a sus hijas con un
buen trabajo y sin que ningún
hombre las redimiera. En ese
momento, muchas mujeres
afirmaron no ser feministas
puesto que, éstas eran “des-
cabezadas”. Empero, siguie-
ron trabajando y siendo mujeres
cabeza de familia. La confusión
terminológica imperaba en aque-
lla época y lo sigue siendo. Aun
desconociendo el término, existen
hombres y mujeres que velan por
la igualdad de género, a los que por
definición se les pueden enmarcar
como feministas.
En conclusión, el feminismo se
convirtió en tabú, no se hablaba
de él en la mayoría de los hoga-
res, en los espacios académicos y
tampoco como tema de tertulia.
Se dejó como un tema mal visto
por el simple hecho de no saber
acerca de él. La colombiana tomo
dos vidas, una independiente y
fuerte mujer en horario laboral y,
una esclava del marido y los hijos
en el hogar, la sociedad sigue sin
cambios a menos que nosotros
la nueva generación cambie su
mentalidad porque el feminismo
no debe, ni puede ser siguiendo un
tabú.
mentalidad porque el feminismo
no debe, ni puede ser siguiendo un
tabú.
(Foro sobre el Lenguaje – Colegio Nuevo Cambridge)
¿Limita el lenguaje
nuestro conocimiento
?
Pág.
25
POR ASHLy PAz
ESPiTiA GRADO 10°B
y CAMiLO JOSUÉ PUENTES
EGRESADO 2015-2016.
El objetivo del si-
guiente ensayo es
responder a la pregunta
¿limita el lenguaje la for-
ma en cómo conocemos
el mundo? Este ensayo
procederá de la siguiente
manera: en un primer
momento, se definirá
¿qué es el lenguaje?;
posteriormente, se comenzará a
plantear algunas relaciones entre
la teoría pictórica de Wittgens-
tein y la tesis de la carga teórica
de la observación de Hanson; por
último, se espera que esto brinde
herramientas para evidenciar que
en efecto sí hay un limitante, pero
no por ello necesariamente es ne-
gativo.
El lenguaje es una forma de repre-
sentación usada por el hombre, el
cual cuenta con dos capacidades:
la de referirse a algo y la de apli-
car un sentido a ese algo. Es decir,
teniendo en cuenta que un sujeto
x quiere conocer un objeto y del
mundo, utiliza una representa-
ción z, que necesariamente estará
mediada por el lenguaje, como
forma de representación. En este
sentido, encon
-
tramos pro-
puestas como la
teoría pictórica de
la representación
de Wittgenstein,
la cual plantea una
forma de entender
esta definición. En
esta se expone que
cualquier referen-
cia que se posea
del mundo, no es
más que una representación grá-
fica del mismo. En otras palabras:
En consecuencia, Wittgenstein
propone en el Tractatus lo que se
conoce como la “teoría pictórica
del significado”. Cuando el len-
guaje se utiliza correctamente, es
decir, que los enunciados lingüísti-
cos tienen significado y son por lo
tanto “proposiciones”, las palabras
(“nombres”) en el enunciado pin-
tan o refieren a objetos empíricos
en la realidad (Robisnson, 2012,
pp. 14).
En sentido wittgensteniano, po
-
demos formular el conocimiento
como proposiciones; es decir, fra-
ses que pueden ser susceptibles
de valor de verdad. Es decir, pa-
rece referirse a un conocimiento
meramente proposicional del
mundo. Claramente toda
proposición se corresponde
con un hecho el mundo.
Esta propuesta trae gran
-
des problemáticas, como por
ejemplo, el debate histórico
sobre si el lenguaje describe o
explica el mundo. Claramente
para Wittgenstein lo describe, sin
embargo, hay otras opciones que
pueden traernos un poco más de
luz al trabajo.
Por otro lado, tenemos la propues
-
ta de la carga teórica de la obser-
vación de Hanson, la cual “En sín-
tesis, [postula que] quien determina
la verdad de algo no es la observa-
ción, entendida como experiencia
sensorial, sino la teoría en la que un
hecho es interpretado.” (Aguirre y
Jaramillo, 2013, pp. 75). En don-
de se expresa que si bien podemos
referirnos y ver el mismo estado
físico, nuestra experiencia visual
no será la misma porque cada
individuo tiene una carga teórica
diferente, según su nivel de cono-
cimiento, cultura y experiencias.
He aquí donde se nos presenta la
problemática con el lenguaje, pues
este parece ser el único medio para
expresar el pensamiento humano.
Por otra parte tenemos la episte
-
mología que es la rama de la filo-
sofía encargada de estudiar el co-
nocimiento. En este caso, cualquier
propuesta epistemológica que se
plantee parece restringida por la
carga teórica de la observación y
por el lenguaje como medio. Si
tomamos en cuenta que la for-
ma en la que expresamos nuestro
conocimiento es a través del
lenguaje, podemos encon-
trar que la epistemología y
Bibliografía
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Kuhn, T. (1971). La estructura de las revoluciones ciencas (1st ed.). México: Fondo de Cultura Económica.
Pág.
26
¿Limita el lenguaje
nuestro conocimiento
?
¿Cómo es
posible
entonces que
nos podamos
entender?
el lenguaje van a tener una fuerte
conexión, debido a que la episte-
mología como se había aclarado
anteriormente estudia el conoci-
miento esto abarca como cono-
cemos, los conceptos y demás.
Ahora bien, esto podría llevarnos a
un relativismo, que de una u otra
forma cualquier persona al tener
experiencias diferentes, tendrá
una carga teórica diferente. En
este caso, no existiría la posibili
-
dad de comunicación entre las
diferentes personas. Es decir, cla-
ramente la forma de representa-
ción, por medio del lenguaje será
diferente en cada persona, lo que
al final podría derivar en millones
de cargas teóricas diferentes que
representan diferentes formas de
ver el mundo. Sin embargo, pa-
rece que el conocimiento cientí-
fico sí es al menos intersubjetivo,
¿cómo hace entonces para ello,
según este concepto? Si reto-
mamos la pregunta inicial ¿limi-
ta el lenguaje la forma en cómo
conocemos el mundo?, parece
que debemos decir que sí, que en
efecto las representaciones están
mediadas por el lenguaje y si esto
es así, necesariamente nos vemos
limitados en la forma de conocer
el mundo, aceptando la propuesta
wittgensteniana o no. Sin embar-
go, que tengamos un limitante en
la forma de conocer el mundo, no
necesariamente debe observarse
de forma negativa.
Es un hecho que tenemos co
-
nocimiento científico. Ahora
bien, si la tesis de la relatividad
anteriormente fuera cierta, lo an-
terior sería imposible. Pero es po-
sible, de hecho es. De eso parece
seguirse que no debemos aceptar
de forma poco crítica la tesis de
la relatividad. ¿Cómo es posible
entonces que nos podamos en
-
tender? La solución a esto parece
resolverse citando a Kuhn desde
Ruíz Bolívar, con su concepto de
Paradigma en donde:
[Los] paradigmas científicos son
ejemplos aceptados de la prácti
-
ca científica actual, ejemplos que
combinan ley, teoría, aplicación e
instrumentación y proporcionan
modelos a partir de los cuales se
manifiestan las tradiciones cohe-
rentes particulares de la investi-
gación científica” (Ruiz-Bolivar,
1992, pp. s.p.)
Es decir compartimos una épo
-
ca, una historia, un pasado en
común, creencias, y como com-
partimos todo eso, esto nos hace
tener una carga teórica similar,
Por lo tanto los pictogramas que
le asignemos al mundo serán pa-
recidos. En síntesis el tener ciertos
paradigmas que nos hacen tener
una carga teórica parecida nos
permite llegar a la intersubjetivi-
dad por medio del lenguaje. En
este sentido, el lenguaje posibilita
el conocimiento intersubjetivo, sea
científico o no.
PRODUCTOS ACADÉMICOS DE LAS CLASES DE FILOSOFÍA
¿LA FELICIDAD, UN EQUILIBRIO ENTRE
LO MATERIAL Y LO ESPIRITUAL?
Pág.
27
POR: NATALiA ROSERO CANO
GRADO 11°C.
La felicidad es un estado de ánimo
de una persona al sentirse satisfe-
cho por algo que deseaba o por re-
cibir cosas buenas, como dice José
Ortega y Gasset (filósofo español),
“Si nos preguntamos en qué con-
siste ese estado ideal de espíritu
denominado felicidad, hallamos
fácilmente una primera respuesta:
la felicidad consiste en encontrar
algo que nos satisfaga completa-
mente”.
Se debe plantear en que
consiste ese estado de satisfacción
y que condiciones objetivas habrá
que tener para conseguir sentir-
se satisfecho. Como no podemos
saber cómo alcanzar la felicidad
nos tenemos que preguntar ¿Es la
felicidad un equilibrio entre lo ma-
terial y lo espiritual? Sí, porque la
felicidad de la mayoría de las per-
sonas se basa principalmente en
bienes materiales como también
espirituales; el estar bien consigo
mismo y el entorno, como tam-
bién el saber que se tiene una vida
y los medios materiales para reali-
zarse. Para defender esta hipótesis
inicialmente se expondrá el punto
de vista de Aristóteles sobre la fe-
licidad desarrollada en los libro I y
XI de la ética a Nicómaco, capítulo
9 y 10, continuaremos con el texto
“Fluir” de Mihaly Csikszentmihalyi
(pág. 12, 22) donde se presentará
una revisión al concepto de felici-
dad, finalizando con la investiga-
ción de Ed Diener, J. Horwitz y Ro-
bert A. Emmons en “La felicidad
de los más adinerados”.
Aristóteles en la éti-
ca a Nicómaco da
a entender que
toda acción hu-
mana se expresa
con un fin, don-
de la acción de
ese fin es el bien
que se busca, dice
que la felicidad es
el último bien que
aspira todo hom-
bre por naturaleza
y que eso estamos
destinados a buscar
la felicidad. La relacio-
na, por ende, con la buena vida y
para cada hombre ésta puede ser
encontrada: en el placer, riquezas,
honores, éxitos y metas. También
expone que todo hombre tiene
una función propia, como cada
sustancia, también la tiene y que
hace por naturaleza; por ejemplo,
una cuchara que sirve para comer
o un marcador que sirve para es-
cribir, si no cumplen con esta fun-
ción es una mala cuchara o un
mal marcador, y si lo cumple se
dice que tiene una virtud. De este
modo pasa con el hombre si cum-
ple esta función se dice que es un
“buen” hombre y si no un “mal”
hombre. Por lo tanto, la felicidad
será alcanzada por la función
propia de cada hombre.
Mihaly Csikszentmi-
halyi nos expresa que
“la felicidad no es algo
que sucede. No es el resultado de
la buena suerte o del azar. No es
algo que pueda comprarse con
dinero o con poder. No parece de-
pender de los acontecimientos ex-
ternos, sino más bien de como los
interpretamos”, nos hace entender
que por más que las personas se
empecinen en buscar ese estado
tan deseado, de un día para otro
no lo van a encontrar. La felicidad
que cada persona debe buscar la
debe cultivar y defender. Como
dice el autor del libro “las personas
que saben controlar su experiencia
interna son capaces de determi-
nar la calidad de sus vida, eso es
lo más cerca que podemos estar
de ser felices”. Nuestra forma de
ver la vida es el resultado de lo que
conforma nuestras experiencias,
no podemos controlar en muchas
ocasiones si somos feos, altos, lin-
dos, que día queremos nacer, que
mamá tener, en que casa vivir, en
qué país crecer, en que colegio es-
tudiar, el día que queramos morir,
estas grandes decisiones que no
están en nuestras manos sino en
fuerzas externas.
Por consiguiente, hay que disfrutar
de cada pequeño detalle que suce-
de en la vida, por ejemplo pense-
mos en el “Slow food” (es un mo-
vimiento internacional nacido en
Italia que se contrapone a la estan-
darización del gusto en la gastro-
nomía, y promueve la difusión de
una nueva filosofía que combina
placer y conocimiento) que nos in-
vita a tener ese momento agrada-
ble de poder disfrutar de la comida
lentamente con un ambiente es-
pectacular, con amigos y familia a
tu alrededor, un ambiente diferen-
te al de un restaurante de comida
rápidas donde se puede comer una
hamburguesa por ejemplo en cin-
co minutos, en cambio en el “Slow
food” te puedes comer esa mis-
ma hamburguesa en diez o hasta
veinte minutos.
Lo que nos dice Ed
Diener, J. Horwitz y Ro-
bert A. Emmons es que
“Primero, aquellos que poseen
dinero pueden permitirse realizar
actividades divertidas y apacibles.
Segundo, aquellos que poseen di-
nero tienen más probabilidades de
evitar hechos y personas negati-
vas. Por otra parte y relacionado
con esto, el dinero a menudo pro-
porciona seguridad contra posibles
desgracias.” El dinero se ve visto
en nuestra sociedad como respeto
y poder, y el que lo obtenga va a
recibir tener una confianza en sí
mismo.
Hemos explicado el significado
de felicidad para Aristóteles, lue-
go presentamos una recopilación
de Mihaly Csikszentmihalyi donde
encontramos otro camino a la pre-
gunta de cómo podemos alcanzar
la felicidad, que consiste en que es
un proceso que se da con el tiempo
y en el estar bien con uno mismo.
Por último se expuso la investiga-
ción de Ed Diener, J. Horwitz y Ro-
bert A. Emmons donde se men-
cionó la confianza que tienen los
más adinerados a causa del poder
conseguido. Podemos entonces
concluir, que todas las per-
sonas buscan la felicidad,
y que para algunas
personas la felicidad
está en alcanzar el éxito
material, también que
para otras está en acercar-
se y cultivar la dimensión espiritual.
Se entiende que lo material no es
solamente el dinero, es también la
búsqueda del poder, del reconoci-
miento y la fama, y para lograrlo
muchas personas trabajan en ello
toda su vida y cuando lo consiguen
se dan cuenta que la vida se les fue
y por mucho dinero y fama que
tengan nunca podrán devolver el
pasado y disfrutar de los verdade-
ros momentos que valían la pena.
De otro lado, lo espiritual no es solo
tener una religión, creer en Dios e
ir a la iglesia, también es sentirse
bien con uno mismo, tener con-
fianza, el estar bien con el entorno
que nos rodea y preocuparnos por
nuestras amistades y familiares.
Por lo tanto, el equilibrio entre lo
material y lo espiritual es el camino
que conduce a la felicidad.
¿LA FELICIDAD, UN EQUILIBRIO ENTRE
LO MATERIAL Y LO ESPIRITUAL?
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Pág.
28
“las personas que
saben controlar su
experiencia interna son
capaces de determinar
la calidad de sus vida,
eso es lo más cerca que
podemos estar de ser
felices”.
POR: NATHALiA BEJARANO GiL
El hombre siempre ha es-
tado en la búsqueda de la
felicidad, la cual depende
de circunstancias de todo
tipo ya bien sean familiares,
sociales o materiales, simplemente
aquellas que sirvan de apoyo para
el sujeto. Cuando pienso en las
personas que buscan la felicidad
a través de lo material, considero
que es una manera de llenar vacíos
emocionales, creyendo que entre
más bienes materiales se obten-
gan mejor se sentirán y que así lle-
naran dichos vacíos. Sin embargo,
se podría entrar a evaluar diversas
posturas acerca de la felicidad, en
las que el hombre siempre se en-
cuentra tratando de alcanzarla, sea
como sea, alguna lograra hacer-
lo sentir satisfecho. Ya que hasta
ahora muchos han considerado, la
búsqueda de la felicidad, como un
sentimiento constante en nuestra
vida y que no sólo se basa en si-
tuaciones específicas, sino que es
una suma de acontecimientos que
al final llenaran de dicha y satisfac-
ción a la persona.
En contraste, es importante co-
nocer qué significa la palabra
felicidad, en este caso la defini-
ción de acuerdo al diccionario de la
Real Academia Española: “Estado
de grata satisfacción espiritual y
física. Personas, situación, objeto o
conjunto de ellos que contribuyen
a hacer feliz”.
De acuerdo a lo anterior podría-
mos hacernos la siguiente pre-
gunta, ¿Es la felicidad un equilibrio
entre lo material y lo es-
piritual? Se presentará
en este escrito la
siguiente tesis: la
felicidad la en-
contramos en
los momen-
tos o situacio-
nes presentes en
¿LA FELICIDAD, UN EQUILIBRIO ENTRE
LO MATERIAL Y O ESPIRITUAL?
la vida, y dentro de esto se puede
ver involucrado lo material y lo es-
piritual, pero sin que uno sea más
importante que el otro. Afirmando
con esto, que sí existe un equilibrio
entre ambas. Para defender esa
hipótesis, inicialmente mencionaré
la teoría socrática, la cual presenta
una tesis contraria a la anterior, es
decir, se presenta como un contra
argumento; después plantearé la
teoría aristotélica, la cual apoya la
tesis presentada inicialmente; lue-
go daré un ejemplo el cual hace las
veces de sustento de la tesis que se
pretende defender en el presente
escrito; para pasar luego a un corto
análisis de dicho ejemplo; conclu-
yendo así que los momentos más
importantes de nuestra vida son
aquellos que nos reportan la felici-
dad, momentos que
deben involucrar tanto el aspecto
material como el espiritual.
No obstante, en contraposición
a la hipótesis defendida, desde el
punto de vista Socrático se cree lo
siguiente: “hacer el bien nos hace
felices (…) Quien hace el mal actúa
en contra de su conciencia y, por
lo tanto, experimenta malestar. Y
como todos aspiramos a alcanzar
plenitud de espíritu no queremos
hacer el mal”. De acuerdo con lo
anterior, podemos darnos cuenta
que Sócrates no reconoce la nece-
sidad de establecer un equilibrio en
lo material y lo espiritual, sino que
planteaba que la felicidad sólo se
encuentra en la práctica del bien,
que debe pensarse en el otro antes
que en sí mismo, para fortalecer así
la espiritualidad que te llevará por
el camino de la felicidad, es decir
solo apoya la dimensión espiritual.
Por el contrario Aristóteles plan-
tea que la felicidad que le co-
rresponde al hombre es la que le
sobreviene cuando realiza la activi-
dad que le es más propia y cuando
la realiza de un modo perfecto; es
más propio del hombre relacionar
el concepto de felicidad con las
afecciones del alma que con las
del cuerpo, por lo que la felicidad
humana tendrá que ver más con
la actividad del alma que con la
del cuerpo; y de las actividades
del alma con aquella que
corresponde a la
parte más típi-
camente hu-
mana, placer
y bien son
Pág.
29
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¿LA FELICIDAD, UN EQUILIBRIO ENTRE
LO MATERIAL Y O ESPIRITUAL?
Estado de grata
satisfacción espiritual y
física. Personas, situación,
objeto o conjunto de ellos
que contribuyen a hacer
feliz”.
Pág.
30
lo mismo. También dice que para
ser feliz es necesaria una cantidad
moderada de bienes exteriores y
afectos humanos. Es decir que se-
gún él, debe existir una dosis mo-
derada de cada una (Material y lo
espiritual) para obtener ese fin.
Para ejemplificar la tesis que
se pretende defender y
que hemos apoyado en
la argumentación aristo-
télica, se pude observar
el siguiente ejemplo: Un
hombre desea hace mu-
cho tiempo irse de crucero,
así que compra tiquetes para
él y su familia. En ese viaje pasa
momentos inolvidables junto con
su esposa e hijos, lo cual lo llena
de mucha felicidad. En el caso an-
terior se evidencia la felicidad que
puede proporcionar el deseo de lo
material, lo cual se refleja en la
consecución de una aspiración, en
nuestro caso el crucero con el que
siempre soñó y la inversión eco-
nómica que se requiere; por otro
lado, lo espiritual lo encontramos
en la dicha que le trae haber com-
partido con su familia, por todo el
amor que le brindan y el hecho
de vivir experiencias juntos. De-
mostrando aquí un equilibrio entre
ellos. O sea que aquellos momen-
tos nos reportan felicidad tanto a
nuestra alma (lo espiritual), como
a nuestro cuerpo por el placer que
experimentamos (lo material).
Para concluir, se ha sostenido que
la felicidad es definida como un
estado de grata satisfacción espi-
ritual y física, también que es un
factor indispensable para el ser
humano y que tal estado involucra
tanto aspectos materiales como
espirituales, ya bien sea su familia,
su automóvil, sus amigos, su celu-
lar, su paz interior, los diferentes
factores que nos rodean pueden
reportarnos o no a las personas la
pretendida felicidad. De la misma
manera podemos concluir primero
que, Sócrates no defiende la bús-
queda de ese equilibrio en lo ma-
terial y lo espiritual para conseguir
la felicidad, sino que plantea que
a ella sólo se encuentra realizan-
do siempre acciones pensando en
el bien, pensando en el otro antes
que en sí mismo para fortalecer así
la espiritualidad que te llevará por
el camino de la felicidad; Segun-
do, según Aristóteles debe existir
una dosis moderada de lo mate-
rial y lo espiritual para obtener ese
placer; y tercero, de acuerdo con
mi punto de vista la felicidad la
encontramos en los momentos o
situaciones presentes en
la vida y dentro de esto
puede estar involucrado
lo material y lo espiritual,
pero sin que uno sea
más importante que el
otro. No es fácil encon-
trar propuestas filosóficas
que apoyen la tesis defen-
dida dado que casi siempre
se encuentran posturas radicales
parcializadas en uno de los dos
aspectos, o defienden la dimen-
sión espiritual o defienden la mate-
rial. En vista de que hay diferentes
formas de interpretar y conseguir
la felicidad, notamos que pueden
existir muchas otras propuestas al
respecto. Por esta razón, podemos
encontrar filósofos que apoyen una
dimensión u otra. Si observamos
que cada uno como ser humano
encontramos esa satisdación o fe-
licidad de una manera distinta, ya
sea a través de lo material o de
lo espiritual, entonces la tesis que
proponemos cobra total validez y
relevancia, además si tenemos en
cuenta la tesis aristotélica como
figura de autoridad en el campo
filosófico vemos que según este
gran filósofo -Aristóteles- es nece-
saria una cantidad moderada de
bienes exteriores y afectos huma-
nos. Es decir que, si se encuentra
un equilibrio entre lo espiritual y lo
material, ambas dimensiones nos
aportarán a la felicidad, pero sin
que ninguna esté por encima o sea
más indispensable que la otra.
¿Necesita la filosofía de la ciencia para
poder tener certeza de sus postulados?
Pág.
31
POR: VALENTiNA PiNEDA
GRADO 11°B.
A través del tiempo, se ha presen-
tado un fenómeno denominado
como “filosofía”, el cual ha provo-
cado la confrontación y análisis de
todo lo que rodea al ser humano,
causando diferentes ideales por
todo el mundo. Según el Diccio-
nario de la Real Academia de la
Lengua Española, la filosofía es el
“conjunto de saberes que busca
establecer, de manera racional,
los principios más generales que
orientan el conocimiento de la rea-
lidad, así como el sentido del obrar
del ser humano”. Debido a lo an-
terior, muchas perspectivas de la
interpretación del existir de la hu-
manidad salen a la luz, siendo im-
portante determinar cuáles tienen
fundamentos verídicos y raciona-
les, lo cual lleva a la pregunta ¿Ne-
cesita la filosofía de la ciencia para
poder tener certeza de sus postu-
lados? Sí, la filosofía necesita de la
ciencia, porque al ser ella misma un
saber que conduce a las personas a
cuestionar todo, por ende requiere
evidencias tangibles y argumentos
lógicos que den fuerza y autenti-
cidad a sus razonamientos, los
cuales los proporciona la ciencia.
Para defender esta hipótesis,
primero se presentará la po-
sición en contra del cien-
tífico británico Stephen
Hawking; segundo, se
mostrará la opinión
del filósofo Risieri
Frondizi. Des-
pués, se argumentará con
una analogía la relación
de reciprocidad existente
entre la filosofía y la ciencia,
posterior a esto, se expondrá
un ejemplo en donde se exhi-
ba la aplicación de la hipótesis.
De esta manera, se concluirá
que la filosofía, sí necesita de
la ciencia para tener certeza
de sus postulados.
Ahora bien, el afamado cientí-
fico Stephen Hawking, en su libro
“El gran diseño”, afirma que “la fi-
losofía ha muerto”. Dice además,
que la filosofía no tiene más labor
que opinar sobre las preguntas
existenciales que propone el ser
humano, y con toda seguridad,
expone que esta tarea de res-
ponder realmente a esas indaga-
ciones le corresponde a la ciencia.
Lo cierto es que la ciencia siempre
ha involucrado una pizca de filoso-
fía porque antes de experimentar y
comprobar, necesita plantear con-
jeturas respecto a lo que quieren
conocer los científicos. Por lo tanto,
es un poco arriesgado afirmar que
ya no es labor de la filosofía con-
testar las preguntas que se plantea
la humanidad, porque cualquier
indagación comienza con una su-
posición lógica la cual es suscep-
tible de ser estudiada y analizada
con las bases argumentativas que
provee la filosofía.
Por el contrario, el filósofo Risie-
ri Frondizi, explica y resalta que la
filosofía no es una ciencia exacta,
pero tampoco se deriva de lo artís-
tico. La define como “el esque-
ma de ideas que elabora el
hombre para explicar
la compli-
cada realidad
que enfrenta y
orienta su vida”.
Según lo anterior, lo
que expresa este pen-
sador es que la filosofía no
es totalmente racional, es
decir, al plantear una opinión
filosófica se basa en las emo-
ciones y percepción de la realidad
de cada persona, por lo tan-
to la ciencia no influencia
ahí. Pero cuando se desea
Referencias
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es/?id=Hw9B3HA.
“El esquema de
ideas que elabora el
hombre para explicar
la complicada
realidad que enfrenta
y orienta su vida”.
Pág.
32
ciencia, basándose en el
método hipotético-deductivo
para poder confirmar las premisas
dadas por los pensadores filósofos.
Es importante resaltar que las ideas
filosóficas no todas se obtienen
mediante el método anterior, pero
es una manera viable de conseguir
razonamientos verídicos.
Después se argumentó por me-
dio de una analogía la relación
de intercambio de beneficios que
se presenta entre la filosofía y la
ciencia para llegar a los descubri-
mientos que han hecho historia,
haciendo énfasis en la importan-
cia de dicha conexión. A modo de
conclusión, se mostró un ejemplo,
en donde se evidencia la aplicación
de la hipótesis planteada por me-
dio de una situación práctica, que
sucedió en la Antigüedad, como es
la concepción del geocentrismo y
que permitió dar paso a grandes
avances en la humanidad como lo
fue el heliocentrismo y sus conse-
cuencias. A partir de lo anterior,
se puede deducir que la cien-
cia es de gran importancia
a la hora de comprobar
los postulados filosófi-
cos y viceversa, sin
decir que es la única
forma de que pensa-
miento de un filósofo
sea puesto a prueba en
cuanto a su certeza, es por
medio de la comprobación
científica, pero sí manifestando
que un axioma tiene más fuerza
y capacidad de ser cierto si se en-
cuentra respaldado por ella.
probar la vali-
dez de dicha opinión
se emplea el análisis y
raciocinio aportado por
la ciencia. Básicamente,
es un tipo de participación
equilibrada de la ciencia en la
filosofía, porque usualmente para
las personas, es más fácil creer en
algo que es tangible, que tiene ar-
gumentos sólidos. Pero cuando se
expresa una idea sin ningún tipo
de fundamento diferente al de la
opinión personal, no es imposible,
pero es muy difícil que las otras
mentes acepten determinado
pensamiento. Es en ese momen-
to en donde la ciencia se vuelve la
mejor herramienta para respaldar
estos postulados, pues es capaz de
desarrollar a fondo el principio filo-
sófico expuesto por la persona.
Continuando con lo anterior, la
ciencia es a la filosofía lo que la sal
es al mar. Es decir, conviven la una
con la otra y se necesitan. Es una
relación de reciprocidad. La una le
aporta a la otra. Cada una es inde-
pendiente, pero a la vez requiere el
respaldo de su “compañera” para
alcanzar mejores resultados. Si se
considera la filosofía como una
ciencia más, entonces para obte-
ner respuestas se debe observar,
elaborar hipótesis lógicas, deducir
y observar otra vez para llegar a
una conclusión certera. Por eso,
para probar postulados se necesita
experimentar una y otra vez, y se
requiere tener una mente abierta
para considerar todo tipo de op-
ciones tanto que aporten o no a
la suposición del momento y
de esa forma se logre llegar
a un axioma lógico que
posea la capacidad de confrontar
ideales.
Por ejemplo, en la Antigüedad, se
creía que la Tierra era el centro del
universo. Muchos filósofos lo afir-
maban, entre ellos uno de los más
representativos: Aristóteles. Él, de-
cía que todos los astros giraban al-
rededor de la Tierra. Siglos después,
Nicolás Copérnico, uno de los más
distinguidos astrónomos de la His-
toria, plantea que el Sol es el cen-
tro del Sistema Solar, mientras que
todos los planetas giran alrededor
de este. Pero sólo se llegó a esta
respuesta, una vez que la ciencia,
por medio de la observación, de la
formulación de hipótesis, de expe-
rimentar una y otra vez y volver a
observar dio con la verdad. Por lo
tanto, se puede ver la gran impor-
tancia de la ciencia para confrontar
y dar certeza o no a los postulados
filosóficos.
Se han presentado argumentos en
contra de la posición de Stephen
Hawking frente a la filosofía, ex-
presando que es necesario que la
ciencia haga uso o sea influencia-
da por esta. Ahora apoyaremos el
siguiente contra-argumento basa-
dos en la opinión de Risieri Frondizi,
quien afirma que la filosofía está
relacionada en gran parte con la
FILOSOFANDAMOS CON NIÑOS NIÑAS Y ADOLESCENTES –FCNNA
Filosofandamos: una experiencia
de aprendizaje más allá del cuaderno
Pág.
33
POR: FRANCy ESTELLA RíOS
CHAGüENDO
ESP. EN EDUCACiÓN, CULTURA
y POLíTiCA . MAESTRA DE
FiLOSOFíA PRiMERA iNFANCiA y
PRiMARiA.
Es habitual sorprenderse
por las innovaciones que
desarrollan las personas en
la actualidad y que gene-
ran avances en diversas
campos del conoci-
miento, permeando
a su vez los distintos
estilos de vida de la
sociedad. Sin em-
bargo, más allá de
impresionarnos por
objetos innovadores
como autos vola-
dores, motocicletas
inteligentes, zapatos
que se atan por sí so-
los, cascos anticalvicie o por los úl-
timos descubrimientos acerca del
origen de la Luna, existen formas
y situaciones más profundas que
causan mayor sorpresa, asombro
e incluso explosiones constan-
tes de inexplicables emociones.
Como cuando descubres en
la metamorfosis de una
mariposa que los procesos
de transformación en el
mundo siguen siendo su
mejor esperanza para
vivir en armonía; o que
aún en la oscuridad más
profunda siempre hay espe-
ranza de vida como sucede
en la fauna abisal; o que en
el amanecer y el ocaso, se
observan los encuentros
más cercanos y amo-
rosos entre el día
y la noche. Todo ello, visto desde
los ojos curiosos y divertidos de los
niños, niñas y adolescentes que
aún no forman parte de la “nor-
malidad” en la que se encuentran
la mayor parte de los adultos que
creer saberlo todo.
Eso, es precisamente lo que hemos
encontrado en la experiencia que
nos permite tener diariamente el
Programa de Filosofandamos con
Niños, Niñas y Adolescentes –Fc-
NNA– en el Colegio Americano
de Cali. Una experiencia en la
que se trasciende del cuaderno a
un espacio de diálogo –llamado
“comunidad de indagación”– y
constante aprendizaje por parte de
los maestros, porque aquí somos
nosotros quienes aprendemos con
cada cuestionamiento que se des-
borda del pensamiento de
los niños, niñas y adoles-
centes, trascendiendo los
límites de lo que se
conoce como “el
aula de clase”, es
decir, un lugar limi-
tado y cerrado no sólo
en metros cuadrados
sino, en ideas tradu-
cidas en temáticas
estandarizadas.
Por ejemplo, qué ha-
rías si un niño o niña te
pregunta: “¿Por qué los
adultos dicen menti-
ras? ¿Qué hay a tra-
vés del espejo? ¿Será
que hay otro mundo a
través del espejo?” Esas
parecen preguntas poco in-
teresantes para muchas personas
inmersas en la cotidianidad, pero
de gran valor para quien realmen-
te sabe apreciar la curiosidad de un
niño o niña.
Parece absurdo pensar que, una
persona que apenas está crecien-
do, realice preguntas acerca de la
mortalidad de los seres humanos
o incluso, sobre el mismo sentido
de la vida. Pero hoy debemos pre-
guntarnos, si es más tonto pensar
eso o es más tonto no prestarles la
atención que realmente merecen
porque cuando un niño, una niña
y también un adolescente pregun-
ta, debería ser esa la mejor excusa
para sentarse y sostener una inte-
resante conversación que nos per-
mita adentrarnos en su mundo,
deponiendo los prejuicios,
“La vida se
divide en
muchas partes
y una de ellas
es la alegría”.
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34
abajando nuestro saber ad-
quirido y dejar de pretender
moldearlos a nuestro gusto
porque no se debe hacer eso
hasta no conocer un poco
de los intereses y necesi-
dades de ellos. En dicho
caso, si te dicen que
les gustaría que el agua
fuese de color “morado y
el pasto rojo” ¿Qué deberías
hacer?...
Expresiones como: “¿Por qué el
papá y la mamá de Juan se sepa-
raron? ¿Por qué la mamá dejó al
hijo con la abuela en vez de decirle
al padrastro –su nueva pareja–
que ella mejor se quedaba con su
hijo?”, generan que la piel se “pon-
ga de gallina” porque se sumergen
en lo más profundo de aquel lugar
llamado corazón y donde decimos
que se concentran los sentimientos.
Es justo en ese momento cuando,
desde la vocación como maestros,
nos damos cuenta que en realidad
son los estudiantes quienes nos en-
señan a través de sus experiencias
diarias lo que evidentemente da
sentido a lo que hacemos, es decir,
el hecho de poder guiarles en sus
procesos ayudando a que piensen
por sí mismos, motivándoles a ser
ellos mismos y no acoplados a un
sistema determinado.
Dichas enseñanzas nos deben lle-
var a adentrarnos en su realidad o
en otras palabras, en su mundo
que indiscutiblemente, pue-
de ser incluso mejor que
el que pretendemos mos-
trarles. De hecho, de ellos
se aprende que ese mun-
do puede tener unas com-
prensiones e interpretaciones
más valiosas de la vida y de la
existencia misma, generando
que nuestros pensamientos
e ideas trasciendan a ni-
veles de sensibilidad
y conciencia inimaginables. Tal
como lo expresaron Juan Pablo
Pabón y Samuel Sánchez de 7°D:
“La vida se divide en muchas par-
tes y una de ellas es la alegría.
Es aquella emoción que sentimos
cuando algo nos hace felices.
Es aquella sensación que nos da
ganas de saltar de la emoción.
Es como subir a un altar y saltar de
la felicidad”.
Estas sólo son algunas muestras de
producciones intelectuales de los
niños, niñas y adolescentes, gene-
radas a partir de un ejercicio filosó-
fico. Porque aunque para muchos
la filosofía sea sólo una asignatura
que no sirve para nada, lo que si
es cierto es que ésta se encuentra
impregnada en la vida misma. Es
así, como por ejemplo, algunos jó-
venes responden al alcalde de Car-
tagena, cuando en noviembre del
año 2016 durante una entrevista,
cuestionó la relevancia de la filoso-
fía en la educación mencionando
textualmente “¿De qué le sirve la
filosofía a un joven pobre?”:
“La filosofía es el pilar de la vida…
Nos conduce al conocimiento pro-
pio a la búsqueda de la verdad la
cual nos permite edificar nuestras
propias críticas
entorno a todo lo
que sucede alrede
-
dor” (Elizabeth Mos-
quera Casallas, Grado
10°B)
“La filosofía no sólo se con
-
virtió en una forma de cues-
tionar el porqué de las cosas,
sino un complemento, un estilo
de vida; a partir de la curiosidad
que le generó al hombre éste
empezó a analizar y a reflexio-
nar…” (Daniela Mora Rosero,
Grado 10°B)
“La postura del alcalde obedece
a una tendencia o línea política,
que no solamente se practica en
Colombia, y es la de que el mun
-
do se debe tecnificar, es decir crear
una sociedad pragmática, que se
dedique a realizar labores técnicas
y no a pensar porqué debe reali-
zarse. Por lo tanto, el mundo busca
obreros, mano de obra mediana-
mente calificada que cobre un
salario y no proteste. Es aquí que
encontramos para qué nos sirve
la filosofía y es para lograr que el
ser humano cuestione constante-
mente su realidad, no con el fin de
destruirla sino, de mejorarla para sí
mismo.” (Isabella Gómez Cardo-
na, Grado 10°B)
Sin perder la idea inicial de esta
experiencia, es decir, dar a cono-
cer lo que se ha logrado con el
Programa FcNNA, ¿Qué podemos
pensar sobre las anteriores ideas
en respuesta a un gobernante que
al parecer no piensa por sí mismo,
sino en sí mismo? Francamente,
son extraordinarias, se salen de lo
común que muchas personas e in-
cluso adolescentes –para ser más
exactos–, no se atreverían a
mencionar puesto que,
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35
su tiempo está dedicado
a las innovaciones tecnoló-
gicas que les absorben com-
pletamente y les alejan de la
realidad social.
Sí, son extraordinarias por-
que no son “normales”, son
fuera de serie y surgen como
fruto de todo un proceso de
acompañamiento en el desarrollo
del pensamiento sensible, crítico
y propositivo. Por esto, debemos
disponernos siempre a escuchar y
dialogar con los niños, niñas y ado-
lescentes porque si hay personas
dispuestas a transformar el mun-
do, son ellos, porque tienen la habi-
lidad para descubrir lo verdadera-
mente importante de la existencia
humana en las sencillas cosas y
situaciones de la vida desde el arte
de la pregunta, siendo ésta la me-
jor forma para llevarnos a repensar
lo que estamos haciendo con el
mundo y para el mundo. Y sí, para
eso sirve la filosofía, aunque para
muchas personas resulte todavía
inexplicable, para cuestionar, para
pensar y sobre todo para ayudar-
nos a abrir los ojos ante la injusticia
y subyugación social a la que se
nos ha acostumbrado a través de
la historia humana.
Hasta este momento ustedes
han conocido un poco de lo que
se hace con Filosofandamos en el
Colegio Americano. Sin embargo,
como es propio de la filosofía,
cabe preguntarse ¿Y esto
para qué? Siendo justo
en esa pregunta tan
sencilla pero tan
profunda, donde
viene una ta-
rea mayor para
aquellos que nos
consideramos
adultos o nos
llaman de
tal for-
ma: rescatemos nuestra niñez,
nuestro espíritu de asombro y
curiosidad para poder acercarnos
–por lo menos un poco–, a todo
aquello que los niños, niñas y ado-
lescentes nos proponen desde su
pensar y actuar, evitando juzgar-
les apresuradamente sin valorar lo
que pueden aportarnos.
Debemos dejar de quedarnos su-
midos en la cotidianidad y rutina
diaria que hacen abandonar la
aventura del presente con los ni-
ños, niñas y adolescentes, porque
sin importar sus edades, la vida con
ellos es una aventura diaria. De-
jémonos sorprender por sus ocu-
rrencias, por sus cuestionamientos,
indaguemos e investiguemos con
ellos… sentémonos en un parque o
en la sala de la casa a dialogar con
ellos. Así, todos podemos hacer filo-
sofía con ellos desde la experiencia
y el conocimiento compartido. Esta
también es una forma de apren-
dizaje significativo para los niños,
niñas y adolescentes –tal vez, para
ellos sea la mejor– porque no s e
aprende sólo en el colegio
sino, en casa y en cada
espacio de interrelación
que se tenga.
Entonces, he-
mos obser-
vado un
poco de esta
experiencia y lo que
nuestros niños, niñas y
adolescentes han hecho
de ella, y lo que han adqui-
rido. Hace unos años, era im-
posible pensar que la filosofía
fuera una asignatura para los
primeros niveles de grados
y se debe seguir conservando
así. No debe ser una asignatu-
ra, porque de ser de ese modo,
perdería su atracción, su diferen-
cia para pasar a ser un área igual
que las demás. Cuando los niños,
niñas y adolescentes piensan en
Filosofandamos, lo hacen como
aquel espacio donde como ellos
mismos dicen “aprenden a de-
sarrollar la mente” a partir de jue-
go, el dibujo, la música, el diálogo
y el círculo de la comunidad de
indagación. Para los niños, niñas y
adolescentes, pensar en filosofía se
ha convertido en el momento de
trascender la reflexión al proponer
siendo sensibles ante las realidades,
sociales, culturales, políticas y reli-
giosas que les atañen, permitién-
dose escuchar a otros para hallar
puntos de acuerdo o des-
acuerdo que se discuten
desde argumentos que
les ayudan a desarrollar su
habilidad de expresión
oral y escrita. Asu-
EXPERIENCIAS DE
COMUNIDAD DE INDAGACIÓN
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36
Referencias
Dewey, J. (1989). Cómo pensamos- Nueva exposición de la relación entre el pensamiento reexivo y proceso educavo. Buenos Aires: Ediciones
Paidós S.A.
__________. (2004). Democracia y Educación – Una Introducción a La Filosoa de La Educación. Madrid. Ediciones Morata.
Kohan, W. y López, M. (2006). Filosoa y Prácca en Filosoa con Niños y Jóvenes: Experimentar el Pensar, Pensar la Experiencia. Arculo “Filosoa con
Niños”: Crónica de una feliz confusión en torno al concepto de experiencia. Páginas 25 a la 32. Buenos Aires – México. Ediciones Novedades Educavas.
Lipman, M. (1976). Lisa. Madrid: Ediciones de La Torre.
______________. (1978). Suki. Madrid: Ediciones de La Torre.
______________. (1989). Mark. Madrid: Ediciones de La Torre.
______________. (1989). Pixie. Madrid: Ediciones de La Torre.
______________. (1992). Kio y Gus. Madrid: Ediciones de La Torre.
miendo con ello que, cada
idea o argumento debe es-
tar abierta al cambio porque
no hay verdades absolutas,
máxime cuando se tiene la
posibilidad de escuchar y
dialogar con otras apersonas.
Es así, como Filosofandamos
ha sido una experiencia trans-
formadora no sólo para los estu-
diantes sino, para los maestros
porque, también hemos aprendido
a salir del esquema habitual de las
asignaturas y de las clases. Filoso-
far con y no para los niños, niñas
y adolescentes, permite desligarse
de los saberes dados para descubrir
otros inimaginables y de quienes
menos se espera. Encontrando la
magnificencia del pensamiento en
la sencillez de un diálogo más allá
del cuaderno.
JUGUEMOS A PENSAR
H E R A C L I T O J
O M A H K C O E N A
R W N C Y J L X I N
U O A F O S A P U A
C P X O S E R T Q X
I R I R Y L I M A A
P O M D T C S V E G
E T E N O O T M D O
X A N A M D O P S R
F G E M A E T L A A
A O S I S P E A M S
U R N X M M L T O Ñ
H A P A O E E O T W
J S H N R A S N I B
V F Y A O U P A I K
Filósofos
*ANAXÁGORAS
*ANAXIMANDRO
*ANAXÍMENES
*ARISTÓTELES
*EMPÉDOCLES
*EPICURO
*HERÁCLITO
*OCKHAM
*PLATÓN
*PROTÁGORAS
*TOMÁS DE AQUINO
*TOMÁS MORO
Sopas de Letras
A O A P O L O H Ñ I
Q A Y B O O W E S T
R T A O P K L C U C
I E O F L T V A E C
O N I K R H R T Z P
T E S D O O O E O R
S A I D E T D S F L
E R N C Q M E I O C
F T O I R I E B T K
E E I D D F U T C A
H M D O F C A U E D
Ñ I N I O C A H C R
O S I N O I D C I C
H A D E S A D S H A
I E N O F E S R E P
*AFRODITA
*APOLO
*ARTEMISA
*ATENEA
*DEMÉTER
*DIONISIO
*HADES
*HÉCATE
*HEFESTO
*PERSÉFONE
*POSEIDÓN
*ZEUS
Dioses Griegos
Pág.
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Filosograma
Pág.
38
VERTICALES:
1. El aprendizaje no es más que recuerdos.
2. El conocimiento se obtiene desde la experiencia sen
-
sible.
3. Al revés: forma actual de comunicación.
4. Filósofo que plantea la composición de las cosas desde
la materia y la forma.
5. Se compone de tres proposiciones categóricas.
6. Responsable legal de un estudiante.
7. Filosofía de la naturaleza.
8. Algo es bueno cuando genera el máximo bien o el bien
común.
9. Artefacto moderno usado por muchos estudiantes.
10. “Ser ahí”.
11. El que guía y orienta a los estudiantes.
12. Antes de la filosofía.
13. Uno de los juicios de Kant.
14. Santo Tomás propone que a partir de este método, se
comprueba la existencia de Dios.
HORIZONTALES:
15. El bien es el equivalente al placer.
16. Docta ignorancia.
17. Corriente filosófica que pone en tela de juicio la exis
-
tencia de una verdad absoluta.
18. Nombre del semillero de filosofía del Colegio Ameri
-
cano.
19. Obra de tal manera que tu obrar sea una ley universal.
20. Término que indica que va “más allá” de una reali
-
dad”.
21. Pensamiento.
22. Forma olvidada de consulta que ya casi no se lee di
-
rectamente.
23. Supone provisionalmente un hecho.
24. Según San Agustín, es la que permite “...hacer lo que
quieras”.
25. Cogito ergo sum.
26. Ausencia de intranquilidad y temores.
27. Una de las áreas académicas fuertes en el Colegio
Americano.
28. Aquello que poco le gusta a los estudiantes.
29. Conjunto ordenado y sistemático de conoci
-
miento humano.
Sudokiemos
Filosograma
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Informes:
Carrera 89 No. 4C-35 Meléndez.
Pbx. 3325840 Cali.
speiro@colamer.edu.co
www.colamer.edu.co
Con el apoyo de:
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Pedidos: 313 665 1050
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